Hace meses que hay cierto ambiente de tensión en el vestuario del PSG y esa sensación ya ha llegado a los despachos del club de París. Nasser Al-Khelaïfi ha mantenido una conversación directa con Luis Enrique para trasladarle un mensaje delicado y claro, porque tres de los pesos pesados del equipo han mostrado su descontento con su gestión y cuestionan su continuidad.

Los nombres no son de jugadores poco importantes. Según medios franceses, se trata de Ousmane Dembélé, Marquinhos y Kvaratskhelia, tres estrelas que forman parte del núcleo fuerte de la plantilla y que, según las informaciones internas, consideran que el técnico no está gestionando correctamente las jerarquías dentro de un grupo en el que consideran que deberíantener algún privilegio.

Choque de egos en el vestuario

De este modo, el conflicto no es solamente táctico, sino también de liderazgo. Dembélé, señalado como uno de los grandes nombres del equipo, considera que su estatus debería traducirse en un trato diferencial que no está recibiendo. Considera que es el Balón de Oro y merece un trato algo especial. Sobretodo a la hora de pedir esfuerzos. Y es que en el caso de Marquinhos, capitán del equipo, la sensación es similar. El brasileño entiende que su rol dentro del vestuario debería tener más peso, algo que no percibe en el día a día con Luis Enrique.

Ousmane Dembélé PSG

Por su parte, Kvaratskhelia también ha mostrado su incomodidad con el asturiano. El extremo georgiano considera que debería ser un fijo indiscutible en el once, pero la rotación aplicada por el técnico ha generado dudas en su entorno, donde consideran que no juega tanto como se merecería.

Luis Enrique no cede en su modelo de gestión

La realidad es que Luis Enrique mantiene una línea clara en el tema de los egos nadie está por encima del equipo. Y es que el técnico no ha hecho concesiones en cuanto a titularidades o trato preferencial, lo que ha provocado fricciones con algunos de los jugadores más importantes. Este choque de visiones ha llevado la situación a un punto crítico. El mensaje ya ha sido trasladado y ahora el club deberá gestionar un equilibrio complicado entre mantener la autoridad de Luis Enrique o atender las demandas de sus estrellas como ha hecho en el pasado.

El PSG se enfrenta a un momento decisivo. Así pues, si la tensión no se rebaja, el conflicto puede ir a más. Y en ese escenario, la figura de Luis Enrique queda en el centro de una situación que puede marcar el rumbo del proyecto en los próximos meses.