La situación de Marc Casadó en el Barça ha pasado de ser incómoda a prácticamente insostenible. El canterano volvió a quedarse en el banquillo en un partido clave, y lo hizo además en un contexto que ha terminado de colmar su paciencia. Sin Frenkie de Jong ni Pedri disponibles, Casadó esperaba por fin una oportunidad real para reivindicarse ante el Copenhague. Sin embargo, Hansi Flick volvió a relegarlo al último escalón de sus planes, una decisión que no ha sentado bien al jugador.
Y es que Flick optó por Eric Garcia como pivote y, más tarde, dio entrada incluso a Marc Bernal, dejando a Casadó en el banquillo hasta casi el final. Para el centrocampista, la lectura es clara: no cuenta. Considera que su rendimiento no justifica estar tan atrás en la rotación, y menos aún cuando el equipo va tan justo de efectivos en el centro del campo. La frustración ha ido creciendo jornada tras jornada.
Flick lo relega al último plano
Casadó siente que, pase lo que pase, siempre es el último en la lista. El técnico alemán siempre valora lo que le ofrecen los otros jugadores antes que apostar por un jugador que conoce la casa y que le da la implicación del catalán.
Esta falta de confianza ha erosionado por completo la relación entre ambos. Casadó no entiende las decisiones del entrenador y cree que no se le está juzgando con el mismo rasero que a otros. No pide ser titular indiscutible, pero sí competir en igualdad de condiciones. Algo que, a día de hoy, considera imposible con Flick en el banquillo.
Una oferta de 25 millones para salir ya
Ante este escenario, Casadó ha movido ficha. El jugador ha llegado al club con una oferta firme de 25 millones de euros para salir del Barça lo antes posible. Una propuesta que el entorno considera muy seria y que permitiría al club ingresar una cantidad importante por un futbolista formado en La Masia que no está teniendo protagonismo. En el Barça hay debate. Por un lado, se valora el ingreso económico en un contexto financiero delicado. Por otro, preocupa perder a un perfil que siempre ha sido visto como útil para la rotación. Sin embargo, la postura del jugador es cada vez más firme porque no quiere seguir en un proyecto en el que no se siente valorado.
Casadó cree que, si nada cambia, su progresión está en peligro. Prefiere salir ahora, con mercado y cartel, antes que pasar otra temporada en el banquillo. La pelota está en el tejado del Barça, pero el mensaje ya está lanzado: la paciencia del canterano con Hansi Flick se ha agotado.
