Luis de la Fuente empieza a quedarse sin margen con Nico Williams. El extremo del Athletic Club ya no está ofreciendo con España la versión desequilibrante que durante tanto tiempo le convirtió en una pieza diferencial y el seleccionador considera que ha llegado el momento de intervenir. Si el rendimiento no cambia, el banquillo puede ser la primera consecuencia y quedarse fuera de una futura convocatoria ya no parece descartable.
El problema no está en una acción concreta, sino en la continuidad. Nico Williams ya no aparece con la misma frecuencia en el uno contra uno, genera menos peligro y ha dejado de marcar diferencias partido tras partido. Para una selección que viene de ganar el Mundial y que tiene competencia creciente en todas las posiciones, De la Fuente no puede sostener jerarquías únicamente por lo que un jugador hizo en el pasado.
Nico ya no marca las diferencias de antes
El seleccionador sigue confiando en su talento y sus capacidades para ser un jugador especial, pero quiere ver una reacción lo antes posible. Nico Williams necesita volver a encarar, atacar espacios y condicionar defensas como antes. Si no lo consigue, otros extremos pueden ocupar su lugar sin que eso suponga ningún problema para el funcionamiento del equipo.

Yeremay y Víctor Muñoz aparecen entre los nombres que pueden ganar terreno, mientras que otros perfiles también ofrecen soluciones distintas para la banda izquierda. Esa competencia hace que el margen de error de Nico sea cada vez menor.
El banquillo puede ser solo el primer aviso
De la Fuente no quiere convertir el caso en un conflicto personal. Su intención es puramente deportiva: jugarán quienes lleguen en mejor momento. Si Nico Williams necesita empezar desde el banquillo para recuperar foco y nivel, el seleccionador está dispuesto a hacerlo. El siguiente paso sería más duro. Si la situación se mantiene durante varias convocatorias, podría directamente quedarse fuera de la lista. De la Fuente ya ha dejado claro que nadie tendrá el sitio garantizado por nombre, amistad o trayectoria.
España necesita futbolistas capaces de decidir partidos y Nico, ahora mismo, no está cumpliendo esa función con la regularidad necesaria. Por eso el seleccionador siente que tiene que intervenir. Primero reduciendo minutos, después exigiendo una respuesta y, si no llega, tomando una decisión todavía más importante. Nico sigue teniendo talento de sobra para revertirlo, pero la Roja ya no puede esperar indefinidamente a que reaparezca su mejor versión.