Luis de la Fuente quiere cerrar cuanto antes cualquier ruido alrededor del lateral izquierdo de España. Alejandro Grimaldo todavía está dentro de sus planes, pero el seleccionador no piensa tolerar más mensajes públicos sobre su falta de minutos ni declaraciones que puedan interpretarse como un cuestionamiento de sus decisiones. Si vuelve a dejar entrever malestar, su continuidad en la Roja quedará seriamente comprometida.
De la Fuente entiende que cualquier jugador quiera tener más protagonismo, pero considera que esas conversaciones deben mantenerse dentro del grupo. Grimaldo sigue teniendo una oportunidad de convencerlo sobre el césped, aunque ya sabe que su margen se ha reducido después del Mundial. Marc Cucurella, por ahora, parte claramente por delante y es el lateral izquierdo que ofrece más confianza al cuerpo técnico.
Grimaldo se juega mucho más que una titularidad
El problema no está únicamente en su rendimiento. De la Fuente quiere proteger la estabilidad del vestuario y no acepta que cada decisión deportiva termine convirtiéndose en un debate público. Si Grimaldo vuelve a expresar, como ya pasó en el Mundial, su descontento fuera de la concentración, el seleccionador puede interpretar que no encaja con la disciplina que pretende mantener.

Eso podría dejar a Cucurella como única referencia clara para la Eurocopa de 2028. El seleccionador no descarta acudir al torneo con otro lateral, pero en ese caso buscaría un perfil diferente antes que mantener a un jugador con el que exista una tensión continuada.
Cucurella tiene la confianza y el resto debe ganársela
Cucurella parte con ventaja porque su rendimiento con España ha convencido y porque De la Fuente valora especialmente su intensidad, agresividad y capacidad para defender muchos metros. No necesita ser el lateral más ofensivo para sostener su puesto si continúa respondiendo. Grimaldo, en cambio, deberá demostrar que puede aceptar la competencia y aprovechar las oportunidades que reciba. De la Fuente no quiere expulsarlo del grupo por una declaración aislada, pero sí espera un cambio de actitud pública.
La puerta sigue abierta, aunque ya no de par en par. Si responde jugando y evita nuevos episodios de descontento, todavía puede formar parte del proyecto. Si vuelve a cuestionar su papel, el seleccionador buscará otra alternativa. De la Fuente quiere llegar a 2028 con un vestuario sin conflictos innecesarios y jugadores plenamente implicados. Cucurella tiene ahora mismo una posición sólida. Grimaldo conserva su oportunidad, pero también sabe que otro mensaje fuera de tono puede costarle definitivamente su sitio en la Eurocopa.