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La España de Xavi Hernández y Andrés Iniesta marcó una época difícilmente repetible. Dominaba los partidos desde la posesión, acumulaba centrocampistas extraordinarios y consiguió encadenar Eurocopa, Mundial y otra Eurocopa. Sin embargo, la selección actual de Luis de la Fuente cuenta con algo diferente al tener un futbolista capaz de resolver prácticamente cualquier encuentro por sí solo. Ese jugador es Lamine Yamal, convertido definitivamente en el centro del ataque español.

Ante República Checa volvió a quedar demostrado. Lamine Yamal abrió el marcador con un zurdazo al palo largo y volvió a aparecer cuando el partido todavía necesitaba una acción individual que rompiera el equilibrio. España terminó ganando 3-1 y alcanzó los 42 partidos oficiales consecutivos sin perder. Después del encuentro, De la Fuente volvió a rendirse al extremo y aseguró que “va camino de convertirse en leyenda”.

Lamine cambia una selección que ya era excelente

La gran España de 2010 tenía probablemente el mejor centro del campo del mundo. Xavi, Iniesta, Busquets, Xabi Alonso y compañía permitían controlar casi cualquier escenario, pero siempre existió una pregunta: qué habría ocurrido si aquel equipo hubiera tenido además un futbolista del perfil de Messi, capaz de desequilibrar sin necesitar que el sistema generara previamente la ventaja.

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Ahora esa figura existe. Después del triunfo frente a República Checa, incluso se recuperó precisamente esa comparación: durante años se preguntaba cómo habría sido aquella selección con Messi y ahora España tiene a un jugador con esa capacidad diferencial en Lamine Yamal. Su inicio de Nations League refuerza la sensación, con cuatro goles y una asistencia en tres encuentros.

De la Fuente sabe que todo puede pasar por Lamine

Eso no significa que esta generación tenga mejores futbolistas en cada posición. La diferencia está en el techo que ofrece la simple presencia de Lamine. Pedri, Rodri, Dani Olmo o Mikel Merino sostienen un colectivo extraordinario, pero cuando un encuentro se atasca todos saben dónde buscar el balón: en la banda derecha, donde espera el futbolista del Barça.

De la Fuente lleva tiempo protegiéndolo y ahora habla abiertamente de una futura leyenda. La antigua España necesitaba juntar muchas piezas para dominar; esta puede dominar colectivamente y, además, entregar el balón al mejor jugador cuando necesita algo distinto. Esa es la gran diferencia, que Lamine Yamal permite que un equipo ya campeón tenga también una individualidad alrededor de la que puede orbitar todo su fútbol.