En los despachos del Barça hace tiempo que trabajan estudiando el medio largo plazo y en estos casos un nombre que resuena siempre es el de Luis Enrique. El técnico asturiano no oculta su intención de regresar al Barça cuando cierre su etapa en el PSG, coincidiendo con el final del ciclo de Hansi Flick. No es algo inmediato, pero sí un plan que ilusiona a todo el mundo que está implicado en él.
Y es que Luis Enrique no quiere llegar con herencias que generen fricciones. Según ha trasladado al club, hay dos futbolistas de la actual plantilla con los que no se ve trabajando bajo ningún concepto. Se trata de una convicción sobre el encaje y el peso que podrían tener en el vestuario el día que él vuelva al banquillo del Camp Nou.
Ter Stegen, un liderazgo que no encaja con Luis Enrique
El primer nombre que ha puesto sobre la mesa es el de Ter Stegen. El portero alemán es uno de los capitanes del Barça y una figura con peso dentro del vestuario, pero precisamente eso es lo que genera recelo en Luis Enrique. El asturiano considera que, con él en el banquillo las cosas deben ser muy complicadas y no lo quiere tener que gestionar de ninguna manera.

Luis Enrique cree que Ter Stegen no acepta la pérdida de jerarquía. Su modelo de gestión pasa por tener un control absoluto del grupo y evitar líderes que puedan generar mal ambiente en el grupo. Por eso ha sido claro y el alemán no debería formar parte del club ni un minuto más, según Lucho.
Araujo, otro perfil que genera desconfianza
El segundo futbolista señalado es Ronald Araujo. El central uruguayo es uno de los defensas con más jerarquía del equipo y otro de los líderes del vestuario, pero Luis Enrique no confía en su papel dentro de su idea de juego. Considera que su estatus actual podría convertirse en un foco de conflicto si no es indiscutible.
Desde la óptica del técnico, Araujo exigiría un protagonismo que él no está dispuesto a garantizar porque no lo ve capacitado para aportar en salida de balón. Luis Enrique priorizaría jugadores como Cubarsí o Eric. En ese contexto, ve al uruguayo como un posible problema más que como una solución.
En el Barça toman nota, sin prisas pero sin ignorar el mensaje. No debe ser una decisión inmediata, pero sí una advertencia de cara al futuro. Así pues, mientras el presente sigue en manos de Hansi Flick, el posible regreso de Luis Enrique ya empieza a dibujar líneas rojas que podrían marcar la próxima gran reconstrucción del club.