Lamine Yamal sobre su padre: “Tuvo que buscarse la vida, cogía cosas de la calle para traer comida a casa”

Lamine Yamal habla de la presión con una perspectiva muy distinta a la que suele rodear a una estrella del fútbol. Mientras millones de personas analizan cada partido, cada gesto y cada decisión del joven del Barça, él relativiza todo cuando recuerda lo que vivieron sus padres. “Mi madre me tuvo con 16 años, que eso sí que es presión de verdad. Luego mi padre tuvo que buscarse la vida, ir a coger cosas a la calle para poder traer comida a casa. Eso sí que es presión”.

La frase explica buena parte de su manera de entender el éxito. Para Lamine, jugar delante de miles de aficionados o asumir responsabilidades deportivas no puede compararse con la necesidad de garantizar lo básico a una familia. “Yo lo único que tengo que hacer es jugar”, añade, alejándose de cualquier relato que lo presente como una víctima de la exigencia que acompaña a su carrera.

Mounir Nasraoui tuvo que buscarse la vida

Detrás de esa reflexión aparece la figura de Mounir Nasraoui, su padre. La familia atravesó años complicados y tuvo que encontrar distintas maneras de salir adelante. Nasraoui realizó trabajos ocasionales y llegó a dedicarse a la pintura de edificios, haciendo lo necesario para conseguir ingresos y garantizar que en casa no faltaran las necesidades esenciales.

Mounir Nasrauoi Lamine Yamal padre
Mounir Nasrauoi Lamine Yamal padre

Lamine creció observando esa realidad en Rocafonda, en Mataró. Ese contexto ayuda a entender por qué utiliza una medida diferente para hablar de presión. Para él, la palabra no está relacionada únicamente con marcar goles, ganar títulos o responder a las expectativas, sino con aquellas situaciones en las que equivocarse puede significar que una familia tenga dificultades para llegar a final de mes.

El fútbol no se acercará la presión que vivieron sus padres

Ese aprendizaje también explica la naturalidad con la que afronta escenarios que podrían resultar abrumadores para cualquier jugador de su edad. Lamine ha vivido una exposición enorme desde muy joven, pero insiste en colocar el fútbol en su dimensión correcta. Sabe que existe exigencia, pero también que su situación actual es privilegiada respecto a la que conocieron sus padres.

Por eso, cuando habla de su familia, no lo hace buscando dramatizar su infancia. Su conclusión es precisamente la contraria. La presión auténtica, según su manera de verlo, la soportaron quienes tuvieron que buscar soluciones para llevar comida a casa. Él tiene otra responsabilidad mucho más sencilla de explicar: disfrutar jugando, rendir al máximo y recordar de dónde viene cada vez que el ruido alrededor del fútbol amenaza con hacerlo todo demasiado grande.