Lamine Yamal ha sido uno de los primeros jugadores del Barça en quedar sorprendido por el nivel de Hamza Abdelkarim durante la pretemporada. El joven delantero egipcio ha causado una impresión muy positiva dentro del vestuario por su capacidad para fijar centrales, atacar el área y ofrecer siempre una referencia clara cerca de portería.
No ha sido únicamente Lamine. Varios jugadores han quedado sorprendidos para bien con la facilidad con la que Hamza se ha adaptado a los entrenamientos del primer equipo. Su intensidad, sus movimientos sin balón y su predisposición para atacar cada centro han convencido también a Hansi Flick, que ya lo considera una alternativa mucho más seria de lo previsto.
Hamza entiende perfectamente lo que necesita Lamine
Para Lamine, el perfil del egipcio resulta especialmente atractivo porque no invade constantemente sus zonas. Hamza sabe permanecer entre centrales, atacar el primer palo y amenazar la espalda mientras el extremo recibe abierto. Esa simple presencia obliga a las defensas a cerrarse y dificulta que el lateral rival pueda recibir siempre una segunda ayuda para frenar al atacante.

También ofrece una referencia para los centros y pases atrás que Lamine Yamal genera después de superar a su marcador. Ferran Torres aporta movimientos parecidos y por eso existe una buena conexión entre ambos, pero Hamza posee unas características todavía más naturales de delantero centro. Su prioridad es llegar al área y finalizar, no participar continuamente fuera de ella.
El vestuario empieza a pedir oportunidades para él
La sorpresa ha crecido porque Hamza llegó sin la presión de convertirse inmediatamente en jugador del primer equipo. Su plan pasaba por completar la pretemporada, continuar desarrollándose y alternar con categorías inferiores. Sin embargo, sus actuaciones han abierto un debate que Flick deberá resolver antes de cerrar definitivamente la plantilla.
Lamine considera que merece oportunidades porque puede cambiar los partidos. Otros futbolistas también han quedado impresionados por su personalidad y por la naturalidad con la que compite frente a jugadores mucho más experimentados. Flick todavía quiere protegerlo y evitar que dos buenas semanas provoquen expectativas desproporcionadas, pero ya no puede ignorar lo que está viendo. Hamza ha pasado de ser una prueba de pretemporada a convertirse en una alternativa real para el nueve. Y si continúa respondiendo, el Barça podría descubrir dentro de casa un delantero que encaja especialmente bien con su futbolista más desequilibrante.