Lamine Yamal, el primero en ver que jugar con él acaba restando, mejor con Adeyemi o Gabriel Jesus

Lamine Yamal empieza a tener una sensación clara con Anthony Gordon, ya que ahora mismo, jugar con el inglés le resta más de lo que le aportan otros perfiles a la hora de buscar portería. No porque no valore su esfuerzo o su capacidad para presionar, sino porque Gordon atraviesa un momento de poca confianza, sigue sin marcar y está fallando demasiado en las acciones que deberían terminar en gol. Algo que es ya desesperante para todos.

Para Lamine, eso condiciona directamente su juego. El extremo genera muchas ventajas, atrae rivales y pone balones en zonas de remate, pero necesita que quienes le acompañan conviertan esas oportunidades. Ahí es donde Adeyemi y Gabriel Jesus aparecen por delante en sus preferencias actuales.

Adeyemi aprovecha mucho mejor las ventajas de Lamine

Adeyemi está viviendo justo lo contrario. Tiene confianza, está marcando y llega a las zonas de finalización convencido de que puede resolver. Eso facilita mucho el trabajo de Lamine, porque cada pase entre líneas o cada balón atrás tiene más posibilidades de terminar en una ocasión clara o en gol.

Adeyemi rematada Racing
Adeyemi rematada Racing

Además, el alemán interpreta muy bien cuándo debe atacar el espacio y cuándo debe dejarle la jugada a Lamine. Esa coordinación está haciendo que ambos puedan convivir sin ocupar siempre las mismas zonas y que sean más que compatibles.

Gabriel Jesus también ofrece más seguridad en el área

Gabriel Jesus aporta otra solución. No tiene exactamente el perfil de Adeyemi, pero su experiencia y sus movimientos dentro del área hacen que Lamine encuentre un destinatario más fiable para sus asistencias. Sabe atacar el primer palo, aparecer entre centrales y decidir rápido cuando recibe cerca de portería. Gordon, en cambio, está demasiado pendiente de recuperar confianza. Sus movimientos siguen siendo buenos y Flick valora mucho su trabajo incansable sin balón, pero cuando llega el momento de finalizar aparecen las dudas.

Lamine no quiere señalarlo ni generar un problema dentro del vestuario, pero sí empieza a notar la diferencia. Con Adeyemi o Gabriel Jesus, muchas de las jugadas que construye terminan de forma más limpia. Flick también lo ve. Gordon necesita marcar cuanto antes para cambiar la dinámica, porque su puesto ya no depende de los 80 millones que costó. Ahora mismo, Lamine se siente más cómodo rodeado de atacantes que atraviesan un mejor momento y que convierten en gol las ventajas que él crea.