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Lamine Yamal mantiene una buena relación con Ferran Torres, pero dentro del campo la sensación es distinta. El extremo del Barça considera que España funciona mejor cuando Mikel Oyarzabal ocupa la punta de ataque. No se trata de un problema personal, sino puramente futbolístico: con el delantero de la Real Sociedad encuentra más espacios, mejores apoyos y una referencia más clara para atacar.

Ferran Torres ofrece movilidad, energía y capacidad para aparecer en distintas zonas, pero eso no siempre beneficia a Lamine Yamal. Cuando ambos coinciden, tienden a ocupar espacios similares en determinados momentos y la estructura ofensiva pierde algo de claridad. Oyarzabal, en cambio, fija mejor a los centrales y libera zonas para que Lamine pueda recibir más cómodo por la derecha.

Oyarzabal facilita mucho más el juego de Lamine

De la Fuente valora especialmente esa compatibilidad entre los jugadores de ataque. Oyarzabal entiende cuándo debe venir a recibir y cuándo atacar el área, pero sobre todo sabe arrastrar defensas sin invadir la zona de influencia de Lamine. Eso permite que el extremo tenga más situaciones de uno contra uno y pueda decidir con más libertad en los últimos metros.

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Con Ferran, la Roja puede ganar velocidad y amenaza al espacio, pero también perder una referencia fija. El ex del Barça tiende a moverse mucho, salir del área y buscar zonas interiores, algo que en ciertos partidos termina acercándolo demasiado a Lamine.

La buena relación no garantiza que sean la mejor pareja

Lamine y Ferran se llevan bien fuera del campo y no existe ningún conflicto entre ambos. El problema aparece únicamente cuando se analiza qué necesita España para que su principal talento ofensivo rinda al máximo. De la Fuente también lo ve y por eso sigue considerando a Oyarzabal como una opción prioritaria para los partidos importantes. Su juego quizá sea menos vistoso, pero ordena mejor al equipo y permite que los extremos tengan más espacio.

Ferran seguirá teniendo minutos y puede resultar decisivo como revulsivo o en encuentros que exijan más profundidad. Pero ahora mismo Lamine se siente más cómodo con un delantero que fije y le facilite el juego. La diferencia es pequeña en nombres, pero grande en funcionamiento. Con Oyarzabal, Lamine encuentra más espacios y España parece más equilibrada. Con Ferran, la relación personal es buena, pero deportivamente la sociedad todavía no ofrece el mismo rendimiento.