Cargando...

Hansi Flick tiene un problema difícil de explicar con Lamine Yamal. El extremo está completamente asentado en el Barça, disfruta de libertad ofensiva y es una pieza fundamental para el técnico alemán. Sin embargo, cada vez que se marcha con España parece encontrar un punto más. No necesariamente juega mal con su club, ni mucho menos, pero con Luis de la Fuente vuelve a aparecer esa sensación de que todavía guarda una marcha adicional.

Ya ocurrió en la Eurocopa de 2024, cuando Lamine dio un salto definitivo ante los ojos de toda Europa. Después volvió a asumir galones con España durante el Mundial de 2026 y ahora lo ha repetido en la Nations League. Primero marcó en la victoria por 3-2 ante Inglaterra en Wembley y después firmó dos goles contra Croacia en el triunfo por 4-1. España ha empezado esta fase con pleno de victorias.

De la Fuente consigue sacar otra versión de Lamine

La cuestión para Flick no pasa por una falta de confianza. Todo lo contrario. En el Barça, Lamine tiene galones, protagonismo y un ecosistema construido para que pueda recibir continuamente en situaciones favorables. Su evolución esta temporada también resulta evidente: ha incrementado su participación interior, mejora su toma de decisiones y está siendo más eficiente de cara a portería.

d61fd400acf89a049501072ffc54a2bd47724d39w

Pero con España aparece algo diferente. Lamine parece jugar todavía más liberado, acelera cuando el partido lo exige y se siente rodeado por jugadores con los que ha desarrollado automatismos muy concretos. Ante Croacia volvió a ser la gran figura, con dos goles, mientras De la Fuente destacaba públicamente la capacidad diferencial del futbolista. España, además, alcanzó los 40 partidos consecutivos sin perder.

Flick busca la explicación

Ahí aparece el verdadero dolor de cabeza para Flick. El entrenador del Barça tiene probablemente al jugador joven más determinante del mundo, pero observa cómo sus grandes pasos adelante vuelven a producirse con la selección. Fue así durante la Eurocopa, volvió a ocurrir durante las grandes citas internacionales y ahora, después de otro parón, regresa al Barça habiendo elevado nuevamente su nivel.

No existe necesariamente una explicación única. Puede ser el contexto táctico, los compañeros, la libertad competitiva o simplemente que Lamine Yamal responda especialmente bien cuando llegan los grandes escenarios internacionales. Lo curioso es que no hay señales de incomodidad con Flick. Precisamente por eso resulta todavía más llamativo, ya que Lamine está feliz y es indiscutible en el Barça, pero cuando se pone la camiseta de España parece encontrar siempre una versión todavía mejor de sí mismo.