Lamine Yamal ha comenzado a moverse para hacer que Deco y Laporta no hagan caso a Hansi Flick en tres ventas

Lamine Yamal no quiere quedarse al margen de algunas de las decisiones más delicadas que prepara el Barça. El joven atacante ha empezado a moverse internamente para intentar que Deco y Joan Laporta frenen tres operaciones que Hansi Flick considera asumibles como lo son las salidas de Marc Casadó, Héctor Fort y Alejandro Balde, tres futbolistas muy vinculados al núcleo joven del vestuario.

Para Lamine, no se trata solo de una cuestión deportiva. Los tres forman parte de un entorno con el que se siente cómodo y que considera importante dentro del día a día del equipo. Por eso, aunque respeta las decisiones de Flick, quiere que la dirección deportiva valore también el impacto que tendría desmontar de golpe parte del grupo de jóvenes que ha crecido junto.

Casadó, Fort y Balde son mucho más que tres ventas

Marc Casadó es uno de los nombres que más preocupa. Flick no termina de verlo como una pieza imprescindible en la construcción del juego y el club considera que puede generar una buena venta. Héctor Fort no tiene opciones de consolidarse, mientras que Balde ha perdido peso en la plantilla y podría ser uno de los sacrificados del mercado en las últimas horas del mismo.

Alejandro Balde Lamine Yamal gol Supercopa de España
Alejandro Balde Lamine Yamal gol Supercopa de España

Lamine, sin embargo, cree que las tres salidas juntas enviarían un mensaje complicado al vestuario. No quiere que la apuesta por la cantera quede reducida únicamente a quienes son titulares indiscutibles. Para él, mantener una base joven también significa proteger a futbolistas que todavía pueden crecer y aportar con tiempo.

Lamine quiere que Deco y Laporta frenen a Flick

El atacante sabe que no tiene la última palabra, pero su peso dentro del Barça ya es enorme y su opinión se escucha. Ha trasladado que no entiende la necesidad de desprenderse de los tres al mismo tiempo y que preferiría que el club buscara otras fórmulas antes de cerrar ventas definitivas.

Flick mantiene una visión puramente deportiva y quiere una plantilla más corta, con roles claros y menos jugadores sin minutos. Lamine, en cambio, piensa también en la cohesión del grupo y en el futuro de una generación con la que se identifica. Por eso ha empezado a intervenir. Su objetivo es claro: conseguir que Deco y Laporta no ejecuten las tres operaciones exactamente como las plantea el técnico.