La planificación del Barça para la próxima temporada empieza a definirse con una idea muy clara a la hora de construir el ataque alrededor de Lamine Yamal. El joven extremo se ha convertido en una pieza intocable para Hansi Flick y en el gran argumento del equipo, por lo que su rol dentro del sistema está condicionando decisiones importantes en la plantilla.

El espectacular nivel de Lamine no solo ha elevado el nivel ofensivo del equipo, sino que también ha obligado al cuerpo técnico a ajustar el resto de piezas. Su perfil, determinante en ataque, implica que otros jugadores deban asumir más responsabilidades sin balón.

Tres salidas marcadas por el sistema

En este contexto, según apuntan fuents cercanas, hay tres nombres que aparecen en la rampa de salida: Roony Bardghji, Marcus Rashford y Robert Lewandowski. El caso de Bardghji responde a una cuestión de encaje. Su posición natural coincide con la de Lamine, lo que limita sus oportunidades de minutos. Con el joven español consolidado como titular indiscutible, su protagonismo quedaría reducido, algo que el club quiere evitar.

Marcus Rashford Barça
Marcus Rashford Barça

Por otro lado, las situaciones de Rashford y Lewandowski están más relacionadas con el modelo de juego que quiere implantar Flick. Ambos delanteros no han logrado ofrecer el nivel de presión y trabajo defensivo que exige el técnico alemán.

La presión, clave en el nuevo Barça

El sistema de Flick se basa en una presión alta y constante, donde todos los jugadores deben implicarse sin balón. En ese esquema, Lamine Yamal tiene cierta libertad para centrarse más en el ataque, pero eso obliga a que el resto del frente ofensivo compense su menor participación defensiva. Ahí es donde surgen los problemas. Ni Rashford ni Lewandowski garantizan ese esfuerzo sostenido en la presión, lo que genera desequilibrios en el equipo. Para Flick, este aspecto es innegociable.

Por eso, el club valora reconfigurar la delantera con perfiles que se adapten mejor a estas exigencias. Así pues, Lamine Yamal no solo es el presente del Barça, sino también el eje sobre el que se construye el futuro. Su condición de intocable está marcando decisiones clave, hasta el punto de situar a varios atacantes en la puerta de salida para ajustar el equipo a su alrededor.