José Mourinho empieza a quedarse sin argumentos para recuperar a Eduardo Camavinga. El francés ha recibido tres oportunidades durante la pretemporada y volvió a ser titular ante la Fiorentina, pero su actuación confirmó el mal momento que atraviesa. Dio una asistencia, aunque volvió a transmitir inseguridad, imprecisión y una preocupante falta de confianza en acciones con el balón.
El técnico esperaba una reacción después de los avisos internos y de una temporada decepcionante. Camavinga debía aprovechar la ausencia de varios internacionales para demostrar que todavía puede competir por un puesto importante, pero no ha conseguido dominar ningún partido. Cada encuentro deja la misma sensación, porque el talento es evidente, pero con decisiones equivocadas y errores impropios de un jugador llamado a marcar diferencias.
Otra oportunidad que termina desperdiciada
Ante la Fiorentina, Camavinga apareció nuevamente en el once y participó en una acción de gol, pero esa asistencia no ocultó el resto de su partido. Perdió balones en zonas delicadas, falló pases sin presión y llegó tarde a varias coberturas. Mourinho necesita centrocampistas fiables, especialmente cuando el equipo pretende salir jugando desde atrás y asumir riesgos cerca de su área.

La preocupación no nace de un amistoso aislado. El francés arrastra meses sin encontrar una posición estable ni una versión reconocible. Como pivote comete pérdidas peligrosas; como interior no ofrece suficiente llegada; y cuando actúa más adelantado desaparece durante demasiados minutos. El entrenador ya ha probado distintas funciones, pero ninguna ha permitido recuperar al futbolista que deslumbró durante sus primeras temporadas.
Camavinga se niega a aceptar la salida
El problema aumenta porque Camavinga no quiere marcharse. Está convencido de que puede revertir la situación y pretende quedarse para competir para cumplir su sueño, aunque Mourinho ya le ha transmitido que parte claramente por detrás de Tchouaméni, Valverde, Bellingham y Güler. La posible llegada de Rodri reduciría todavía más un espacio que actualmente ya parece mínimo dentro de la rotación.
Mourinho ya no sabe cómo explicárselo. Le ha dado titularidades, minutos y diferentes responsabilidades, pero la respuesta continúa siendo insuficiente para el nivel del Real Madrid. El club preferiría venderlo antes de que su valoración siga cayendo, mientras el jugador se aferra a su contrato y a la idea de triunfar. La asistencia ante la Fiorentina representa otra bala al aire: una acción positiva dentro de una actuación que volvió a decepcionar. Si no acepta salir, comenzará la temporada como suplente