Joan Laporta quiere utilizar todas las herramientas disponibles para intentar llevar a Rodri al Barça. El presidente sabe que competir económicamente con otros clubes resulta complicado, pero considera que la relación del centrocampista con Lamine Yamal y Pedri puede cambiar el escenario. Por eso les ha pedido una llamada directa para explicarle el proyecto y convencerlo.
Rodri comparte vestuario con ambos en la selección y mantiene una relación basada en el respeto. Lamine admira su liderazgo, mientras Pedri sabe muy bien como mejora a los futbolistas que juegan por delante. Laporta cree que escuchar a dos compañeros con los que acaba de ganar el Mundial puede tener más peso que cualquier presentación preparada por la dirección deportiva.
Lamine y Pedri deben venderle el proyecto
El mensaje sería principalmente deportivo. Lamine puede mostrarle como encajaría con un pivote capaz de encontrarlo rápido, proteger sus pérdidas y ordenar la presión. Pedri, por su parte, podría mostrarle cómo su llegada al Barça llevaría a los culés a dar un paso al frente y aspirar a la Champions como favorito.

Laporta también quiere que ambos transmitan la ambición del vestuario. El Barça pretende volver a dominar Europa y considera que incorporar al Balón de Oro cambiaría inmediatamente su dimensión competitiva. Rodri no llegaría como una estrella más, sino como la pieza alrededor de la cual Flick podría construir una estructura formada por Pedri, Lamine, Gavi y los jóvenes de La Masia.
El Madrid sigue teniendo ventaja
La llamada no garantiza el fichaje. Rodri contempla regresar a Madrid y el Real Madrid continúa siendo un destino atractivo, aunque sus negociaciones con el Manchester City atraviesan dificultades. El Barça también tendría que alcanzar un acuerdo económico, liberar masa salarial y convencer al club inglés de aceptar una cifra inferior a su valoración inicial.
Aun así, Laporta entiende que primero debe ganar la voluntad del jugador. Si Rodri comunica que solo quiere vestir de azulgrana, el City perderá fuerza y Deco podrá buscar fórmulas de pago. Lamine y Pedri son la baza inesperada: compañeros, campeones y futuros socios dentro del campo. Una conversación sincera podría lograr lo que todavía no consigue el dinero. El presidente les pide que expliquen cómo encajaría, qué importancia tendría y por qué el Barça puede ofrecerle un legado diferente. La operación sigue siendo muy difícil, pero Laporta cree que una llamada puede convertir una posibilidad remota en el fichaje que marque toda una época en el fútbol europeo durante años.