Fede Valverde se perderá el partido de Liga contra el Mallorca después de que el Comité de Disciplina de la RFEF le haya impuesto un partido de sanción por la expulsión en el derbi contra el Atlético de Madrid. El organismo ha desestimado el recurso presentado por el Real Madrid y ha mantenido la interpretación reflejada en el acta de Munuera Montero, pero ha optado por el castigo mínimo dentro del margen previsto por el reglamento. La decisión, lejos de apagar la polémica, la ha vuelto a poner sobre la mesa, sobre todo por la contundencia de la redacción arbitral y por la sensación de que, vistos algunos precedentes recientes, el castigo podía haber sido perfectamente superior. 

Según el acta, Valverde fue expulsado en el minuto 77 “por dar una patada a un adversario, sin estar a distancia de ser jugado el balón, empleando uso de fuerza excesiva”. La jugada, una entrada por detrás sobre Álex Baena, no pasó desapercibida ni en directo ni tampoco después del partido. No solo por la dureza de la acción, sino también por el contexto en que se produce. Ambos futbolistas acumulan antecedentes desde el incidente vivido después de un Madrid - Villarreal de Copa en 2023, un episodio que tensó mucho la relación entre ambos y que desde entonces ha añadido una carga extra a cada enfrentamiento.

Fede Valverde Real Madrid Atlético de Madrid EFE
Fede Valverde celebrando su gol contra el Atlético de Madrid / Foto: EFE

Una sanción mínima que vuelve a poner el criterio bajo sospecha

El Real Madrid intentó rebajar el alcance de la jugada en sus alegaciones, defendiendo que Valverde quería disputar el balón y que simplemente llegaba tarde a la acción. También cuestionó uno de los fragmentos clave del acta, el que señala que el jugador no estaba a distancia de poder jugarla. El Comité, sin embargo, no ha aceptado esta interpretación y ha validado la versión del árbitro. Y es justamente aquí donde aparece la principal contradicción de la resolución. Si se da por buena una descripción tan severa de la acción, sorprende que la sanción acabe quedando reducida a un único partido. Todavía más si se pone al lado del caso reciente de Jan Virgili, sancionado con dos partidos después de una acción similar en el Osasuna - Mallorca y con una formulación arbitral muy parecida. 

La resolución permitirá a Valverde cumplir sanción en una sola jornada y volver ya para el siguiente partido de Liga contra el Girona, en un tramo de calendario especialmente sensible para el conjunto blanco, con el Bayern en el horizonte en la Champions. Por eso, más allá del castigo concreto, el caso vuelve a abrir el debate sobre la coherencia de los criterios disciplinarios. No para discutir si la roja era o no justificable, sino para entender por qué acciones que se parecen tanto acaban recibiendo respuestas diferentes. La sensación final es que el Comité ha querido sostener el acta sin llevar hasta el final todas las consecuencias de su propia gravedad.