Alexander Hleb tiene en su palmarés el triplete del Barça de Pep Guardiola. El centrocampista bielorruso llegó al club blaugrana el verano del 2008, a cambio de 15 millones de euros, siendo una de las estrellas del Arsenal, para fortalecer una plantilla que en aquellos momentos parecía estar floja de calidad, ya que venía de cerrar una temporada en blanco y de perder a Ronaldinho y Deco. 

A la hora de la verdad, sin embargo, Hleb resultó ser un auténtico desastre, un jugador insulso, sin alma, que se vio reservado para el banquillo, mientras Leo Messi, Eto'o, Xavi, Iniesta y Sergio Busquets asumían el liderazgo del nuevo Barça campeón de todo. Terminada la temporada, con la Champions, la Liga y la Copa del Rey en el museo, quedaba claro que Hleb debía salir. No tenía sitio.

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Alexander Hleb, en un partido del BATE contra el Arsenal / Foto: Europa Press

El cubata de Gatorade de Alexander Hleb

La salida de Hleb, con un contrato elevado, se complicó, ya que era difícil encontrar un club que quisiera asumir su salario, por lo que el bielorruso empezó la nueva pretemporada del Barça, que tuvo como principal novedad el cambio de Eto'o por Ibrahimovic. Como es habitual, Pep Guardiola se llevó a un buen puñado de futbolistas del Barça Atlètic, entre los que se encontraba Albert Dalmau. Y el entonces jugador del filial blaugrana alucinó con lo que vio un día, tal y como ha recordado en el podcast Montiliving. 

"En la típica botella de Gatorade de estas de limón, había bebida, había Gatorade, pero aprovechó y se echó un culín de alcohol en el banquillo. Él sabía que en dos o tres días se iba a ir del equipo", ha explicado Dalmau entre risas. Hleb, pues, no dudó en hacerse un cubata mientras estaba en el banquillo del Barça.

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Hleb, en un partido de la selección de Bielorrusia / Foto: Europa Press

Una carrera deportiva en caída libre

Finalmente, Hleb se fue cedido al Stuttgart, iniciando un periplo de cesiones, por el Birmingham y el Wolfsburgo, hasta quedar liberado del Barça. Posteriormente, el bielorruso jugó en el Krylia Sovetov Samara, en el BATE Borisov, el Konyaspor, el Gençlerbirligi y de nuevo en el BATE antes de colgar las botas.

Hleb jamás mostró el nivel de sus primeros años en el Stuttgart y en el Arsenal, cuando logró convertirse en una de las grandes revelaciones del fútbol europeo. Toda su magia desapareció en su etapa en el Barça, que cerró con 36 partidos entre todas las competiciones, la mayoría de ellos como suplente, y sin lograr ni un solo gol. En su palmarés, eso sí, figura el histórico triplete del Barça de Guardiola. Aunque muchos lo hubieran olvidado, el bielorruso formó parte de aquella plantilla legendaria. "Fue un error fichar por el Barça, perdí mis mejores años. Cometí bastantes errores y nunca pude dar el máximo de mí mismo", aceptó tiempo después.