Hansi Flick empieza a asumir que algunas de las salidas que ha pedido pueden tener consecuencias mucho más allá de lo deportivo. La venta de Héctor Fort ya ha generado malestar dentro de una parte del vestuario y, si finalmente también se marchan Marc Casadó y Alejandro Balde, el técnico alemán podría encontrarse con un problema humano difícil de gestionar.
La cuestión no está tanto en cubrir esas posiciones, porque Flick considera que dispone de alternativas suficientes. El verdadero foco está en el núcleo joven del equipo y, especialmente, en Lamine Yamal. El extremo mantiene una relación muy estrecha con Fort, Casadó y Balde, y ver cómo se deshace de golpe buena parte de su círculo cercano puede afectar al ambiente interno.
Lamine Yamal puede convertirse en el centro del conflicto
Dentro del Barça saben que Lamine no quiere decidir la composición de la plantilla, pero también que vive estas situaciones de manera personal. Ha crecido junto a varios de esos futbolistas y considera que forman parte de un entorno que le ayuda a sentirse cómodo dentro del vestuario. Perderlos uno tras otro puede generar una sensación de ruptura demasiado brusca.
Hansi Flick, por su parte, insiste en que sus decisiones responden al rendimiento y a la necesidad de construir una plantilla más competitiva. Si considera que Casadó o Balde no encajan en su idea, no quiere mantenerlos únicamente por afinidades personales. El problema es que una cosa es tener razón deportiva y otra conseguir que el vestuario acepte el proceso sin resentimiento.
El Barça deberá cuidar mucho cómo gestiona las próximas salidas
La marcha de Fort ya ha sido un primer golpe. Si se suman Casadó y Balde, Flick corre el riesgo de ser percibido por una parte de los jóvenes como el entrenador que está desmontando su grupo. Eso puede generar distancia, caras largas y una pérdida de confianza que luego no se corrige simplemente ganando partidos. Por eso el técnico necesita también el apoyo de la directiva y una comunicación mucho más cuidadosa. Las ventas pueden tener sentido desde el mercado, pero deben explicarse bien dentro del vestuario.
Flick quiere un equipo más fuerte, pero sabe que no puede ignorar el factor humano. Si salen Fort, Casadó y Balde, quizá no pierda demasiado a nivel táctico, pero sí puede abrir una herida interna con Lamine Yamal al frente que complique mucho más de lo previsto la convivencia durante la temporada.
