En el Barça hay jugadores importantes y luego está Raphinha. El brasileño se ha convertido en una de las piezas más fiables del equipo y en uno de los grandes apoyos de Hansi Flick sobre el terreno de juego. Gracias al trabajo, compromiso e intensidad. Justo lo que el técnico alemán exige a sus futbolistas. Por eso, cuando en el club han empezado a sonar con fuerza ofertas procedentes de Arabia Saudí, Flick no ha dudado ni un segundo en intervenir.
Y es que las propuestas que tiene Raphinha encima de la mesa no son menores. Desde Oriente Medio están dispuestos a triplicarle el sueldo actual, convertirlo en una estrella mediática y ofrecerle un contrato difícil de rechazar a nivel económico. Una tentación real, sobre todo para un futbolista que no siempre se ha sentido valorado al cien por cien en el Camp Nou.
Flick lo considera intocable en su proyecto
Sin embargo, Flick tiene clarísimo que no quiere perderlo. Para el alemán, Raphinha es intocable. No solo por lo que aporta en cifras, sino por todo lo que genera en el campo con su presión constante, liderazgo y una mentalidad competitiva que encaja a la perfección con la idea del nuevo Barça. Flick cree que es un jugador que eleva el nivel del equipo y que no puede faltar.

De hecho, el técnico ya se lo ha transmitido de forma directa. Le ha pedido, literalmente, que no se vaya. Que aguante. Que confíe en el proyecto. Flick sabe que el Barça no puede competir económicamente con Arabia, pero sí puede ofrecerle algo que allí no tendrá: protagonismo en la élite europea, títulos importantes y un rol clave dentro de un equipo que está en reconstrucción.
Arabia aprieta, pero el Barça resiste
En los despachos del club también son conscientes del peligro. Raphinha es uno de los pocos jugadores por los que podrían llegar ofertas realmente altas, algo tentador para una entidad que sigue necesitando ingresos. Pero Flick no quiere ni oír hablar de su salida. Considera que venderlo sería un error deportivo mayúsculo.
Flick no quiere perder a Raphinha bajo ningún concepto. Cree que su Barça necesita futbolistas así, comprometidos y competitivos, para volver a mandar en Europa. Así pues, el verano será largo, las ofertas seguirán llegando, pero en el Camp Nou cruzan los dedos para que el brasileño diga no al oro y sí al proyecto azulgrana.