Hansi Flick ya conoce el nombre que el Barça maneja como su sucesor cuando termine su etapa en el banquillo. Cesc Fàbregas cuenta con un apoyo creciente dentro de la dirección deportiva culé y gusta especialmente por su pasado azulgrana, su idea de juego y el trabajo desarrollado en el Como. No existe una intención de sustituir al alemán en estos momentos, pero el club quiere anticiparse a la despedida de Flick.
Hansi Flick renovó hasta 2028, con una temporada opcional, y mantiene toda la confianza para continuar liderando el proyecto. Sin embargo, sabe que el Barça planifica más allá de los contratos y que Cesc aparece en lo más alto de la lista de futuribles. Eso sí, todo desde el respeto hacia un entrenador que se ha ganado el respeto y el crédito máximos.
Cesc crea consenso de la dirección
La candidatura de Fàbregas no responde únicamente a su pasado como jugador del Barça. En Italia ha demostrado capacidad para construir un equipo reconocible, mejorar futbolistas jóvenes y competir mediante una propuesta ambiciosa. La dirección considera que su fútbol asociativo, su presión y su conocimiento del entorno facilitarían una transición menos traumática cuando Flick decida marcharse.

Deco y los responsables deportivos valoran también su personalidad. Cesc conoce la exigencia del club, domina varios idiomas y ha convivido con vestuarios de máxima jerarquía. Además, mantiene una relación emocional con el Barça y nunca ha ocultado que entrenarlo sería un objetivo especial. Por eso se habría explorado su disponibilidad pensando, principalmente, en el verano de 2028.
Hansi Flick no se siente ni está amenazado
El alemán sabe que su puesto no está en discusión alguna. Los resultados, la evolución de los jóvenes y la conexión con el vestuario sostienen su autoridad. El nombre de Cesc aparece en el horizonte como una previsión, no como un plan a corto plazo.
Cesc tampoco quiere llegar de malas maneras con el adiós obligado de Flick. Su intención sería continuar creciendo y aterrizar cuando el ciclo de Flick se cierre de forma natural. En la planta noble creen que representa la continuidad ideal: conoce la casa, comparte una sensibilidad futbolística compatible y posee margen para convertirse en entrenador de élite. Hansi Flick es el primero, pero no el único, que conoce el plan. Mientras el alemán intenta seguir ganando títulos, el Barça protege el siguiente banquillo. La sucesión todavía no tiene fecha definitiva, aunque el nombre ya estaría elegido y todas las miradas de parte de la directiva conducen hacia Fàbregas. Eso sí, sin prisas.