Hansi Flick ha decidido actuar antes de que el problema vaya a más con uno de los temas más delicados del vestuario culé. El técnico del Barça no está satisfecho con el rendimiento reciente de Alejandro Balde y considera que su bajón no es únicamente futbolístico y va algo más allá. Detecta una cuestión de actitud y de concentración en el día a día que no encaja con el nivel de exigencia que quiere imponer en el vestuario.

En lugar de optar por una reprimenda pública, Flick habría elegido una vía más inteligente y por eso le ha pedido a Lamine Yamal que intervenga. Ambos mantienen una relación cercana y el entrenador cree que, desde la amistad, el mensaje puede calar mejor. No es una cuestión menor, porque el puesto de lateral izquoierdo es crítico y Flick necesita recuperar al mejor Balde de forma urgente.

Flick quiere máxima implicación

El técnico alemán exige intensidad y concentración al máximo de forma constante. En su modelo no basta con el talento natural ni con lo demostrado en el pasado. Cada entrenamiento cuenta, cada partido suma y si no se está a tope, resta. Y en las últimas semanas, Balde no ha mostrado la agresividad ni la profundidad ofensiva que lo consolidaron como titular indiscutible en este Barça.

EuropaPress 7288306 alejandro balde of fc barcelona laments during the spanish cup copa rey
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Flick entiende que el lateral necesita recuperar chispa, determinación y trabajo en las transiciones. Ha visto dudas en los duelos, menor energía en los repliegues y una sensación de desconexión en ciertos momentos del juego. Para un equipo que aspira a competir al máximo nivel, esos detalles marcan diferencias y pueden provocar goles encajados. Por eso el mensaje es que si no hay una reacción inmediata, el banquillo es una posibilidad. El técnico no concede privilegios a nadie por nada.

Lamine, pieza clave fuera del campo

Aquí entra el papel de Lamine. El joven extremo es una figura respetada dentro del grupo pese a su edad. Su influencia en los jugadores es muy importante y Flick considera que una conversación directa entre amigos puede ayudar a Balde a reenfocar su mentalidad y volver a su mejor versión.

El vestuario sabe que el entrenador prioriza tener a los jugadores centrados y en plena forma. Si Balde no eleva su nivel de implicación, perderá terreno en la rotación. La advertencia no ha sido pública, pero sí clara. Así pues, ahora el mensaje está lanzado. La respuesta depende del lateral. En el Barça de Flick, la confianza se gana cada semana.