El Barça ha vivido en los últimos meses una pequeña tensión interna que ha obligado a intervenir a Hansi Flick. El motivo no ha sido otro que la gestión de los lanzamientos de penalti, un detalle que, aunque pueda parecer menor, ha generado debate dentro del vestuario entre Lamine Yamal y Raphinha, que desde hace tiempo vienen generando debate.
Y es que ambos jugadores se consideran capacitados para asumir esa responsabilidad en momentos clave. Esta coincidencia de roles provocó una situación incómoda que el técnico alemán ha tenido que resolver para evitar que vaya a más y que acabe afectando al ambiente dentro del vestuario del Barça.
Flick apuesta por una solución flexible en los once metros
La realidad es que Hansi Flick ha optado por una decisión poco habitual al decidir no imponer un lanzador fijo en todo momento. En lugar de eso, ha trasladado a los jugadores la responsabilidad de gestionar esta situación en función del momento del partido y de la confianza de cada uno. Y es que, tomar una decisión radicla habría supuesto dejar descontento a uno de los dos, una opción que no interesaba.

De este modo, en el encuentro ante el Newcastle, la consigna fue clara, ya que debía lanzar el penalti quien se sintiera con mayor confianza en ese instante. Una fórmula que busca reforzar la autonomía de los futbolistas y evitar conflictos internos. Y por el bien del Barça, acabó resultando.
Raphinha da un paso atrás por el bien del equipo
Y es que la resolución del conflicto llegó de forma natural sobre el terreno de juego. Raphinha reconoció que Lamine Yamal estaba en un gran momento de confianza y le cedió la responsabilidad sin generar más tensión. La realidad es que este gesto ha sido clave para cerrar el episodio. La actitud del brasileño ha sido bien recibida dentro del vestuario, ya que ha priorizado el bien del equipo por encima de cualquier interés individual.
De este modo, el conflicto queda prácticamente resuelto, al menos por ahora. Flick ha conseguido reconducir la situación sin imponer jerarquías a nadie, apostando así, por la gestión interna del grupo. Así pues, el Barça evita un problema mayor en un aspecto sensible como los penaltis. La convivencia entre Lamine Yamal y Raphinha se mantiene intacta y el equipo refuerza su cohesión en un momento clave de la temporada.