Hansi Flick aceptó la salida de Marc Casadó al Deportivo con una idea muy concreta: que el centrocampista tuviera minutos, recuperara protagonismo y regresara más preparado para competir por un sitio en el Barça. El precedente de Eric Garcia, que salió cedido al Girona y volvió convertido en un futbolista mucho más importante, estaba muy presente. Sin embargo, apenas un día después, en el club ya existe la sensación de que con Casadó la historia puede ser completamente diferente.
El problema no está en lo deportivo, sino en cómo se ha producido la salida. Casadó está muy molesto con la gestión de las últimas semanas y siente que perdió las oportunidades sin merecerlo. La decisión de entregar su dorsal antes incluso de tener resuelto su futuro terminó de empeorar una situación que ya venía siendo incómoda. Hansi Flick esperaba una cesión sin mucho misterio; ahora teme haber abierto una ruptura difícil de reparar.
Flick quería repetir el caso de Eric Garcia
Eric salió al Girona cuando tampoco tenía asegurados minutos y aquella experiencia terminó reforzándolo. Jugó, ganó confianza y regresó preparado para asumir un papel que antes parecía imposible. Esa era la hoja de ruta imaginada para Casadó: continuidad en el Deportivo, crecimiento y una segunda oportunidad en el Barça.
Pero la predisposición del jugador es distinta. Casadó no interpreta su marcha únicamente como una oportunidad para jugar más, sino también como una señal de que dejó de ser una prioridad. Su fuerte vínculo con compañeros como Lamine Yamal y otros jóvenes de La Masia hace que la decisión también haya dejado malestar dentro del vestuario.
El Barça empieza a asumir que recuperarlo será muy difícil
En el cuerpo técnico reconocen que el mayor problema será reconstruir la confianza si Casadó destaca lejos del Barça. Un buen año en el Deportivo puede abrirle otras puertas y hacer que el futbolista prefiera construir su futuro en un lugar donde se sienta realmente importante, en vez de regresar para comenzar otra vez desde atrás.
Hansi Flick todavía confía en que el tiempo rebaje el enfado, pero ya no tiene la misma seguridad que cuando se diseñó la operación. El paralelismo con Eric Garcia empieza a romperse rápidamente. Casadó salió pensando que no había recibido el trato que esperaba y esa sensación puede pesar más que cualquier plan deportivo. El Barça quería enviarlo fuera para recuperarlo mejor. Ahora, después de comprobar su enfado, Flick empieza a entender que quizá lo ha perdido antes incluso de que empiece su etapa en el Deportivo.
