El duelo entre Barça y Osasuna en Pamplona no será recordado como uno de los mejores de la temporada. De hecho, por poco no se convierte en el primer partido de la era Flick en acabar 0 a 0. Sin embargo, sí que permitió que el técnico alemán se hiciera una idea del nivel que pueden acabar aportando algunos de los jugadores menos habituales en la plantilla.
En este sentido, fue Roony Bardghji, el que acabó más señalado después de un partido en el que, de nuevo, quedó a años luz de lo que se espera de un extremo joven que está buscando ganarse un puesto en este Barça. Ni atrevimiento, ni uno contra uno ni sensación alguna de peligro en el último tercio de campo.
Otra oportunidad desaprovechada
Bardghji fue titular en El Sadar, pero su influencia en el juego fue prácticamente inexistente. Apenas generó peligro, no logró desbordar con claridad y su participación en ataque fue muy limitada durante los minutos que estuvo sobre el terreno de juego.

La realidad es que su rendimiento volvió a estar marcado por la falta de continuidad y confianza con el balón. Un problema que empieza a repetirse y que le impide asumir un papel protagonista cuando el equipo más lo necesita en ausencia de Lamine Yamal. Además, su juego resultó excesivamente conservador. En una posición donde se exige desequilibrio y valentía, el sueco no marcó diferencias ni trató de romper el partido como puede y debe hacerlo.
Rashford deja en evidencia su bajo nivel
La comparación fue inevitable. La entrada de Marcus Rashford cambió el ritmo del ataque azulgrana. En apenas media hora, el delantero generó más peligro que Bardghji en más de una hora de juego. Y lo hizo, además, desde una banda que no es su posición habitual. Este detalle no hizo más que acentuar las dudas sobre el rendimiento del extremo sueco. Para Hansi Flick, la situación empieza a ser preocupante. El técnico necesita soluciones inmediatas en ataque y no puede permitirse jugadores que no aporten cuando tienen oportunidades claras.
La realidad es que el margen de error se reduce en el tramo decisivo de la temporada. Y en ese escenario, la continuidad de Bardghji como opción real en el equipo está en entredicho. Así pues, el mensaje es claro, porque con el potencial no basta. Si no hay una mejora inmediata, su papel en el Barça puede verse seriamente comprometido en los próximos meses.