En el Barça empiezan a asumir que más pronto que tarde deberán tomar decisiones algo desagradables. Hansi Flick ha sido el primero en saber que, de cara a 2026, el club tendrá que ejecutar ventas importantes. La situación económica sigue condicionando al club y obliga a la directiva a mirar con lupa a futbolistas que pueden generar un beneficio neto con su venta.
En este contexto, Flick es consciente de que el club necesitará ingresar dinero para acometer fichajes y cuadrar cuentas. Y eso pasa, casi con total seguridad, por desprenderse de, como mínimo, dos jugadores muy queridos, formados en casa y con un importante valor de mercado.
Gavi, Fermín y Casadó, en el punto de mira
Los nombres que están encima de la mesa son claros: Gavi, Fermín López y Marc Casadó. Tres futbolistas hecho en can Barça, con margen de crecimiento y atractivos en el mercado como lo son los jóvenes culés, que tienen un sello que suma a la hora de negociar.

Las cifras que maneja el club son muy claras. Casadó podría dejar alrededor de 30 millones de euros, Gavi se movería en una horquilla cercana a los 45 millones, mientras que por Fermín creen que se podría llegar incluso a los 70 millones, dada la oferta que ya recibieron de parte del Chelsea en el pasado mercado de verano, cuando no estuvo tan lejos de salir vendido.
Flick no quiere vender, pero asume la realidad
Hansi Flick no es ajeno al dolor que supondría perder a alguno de estos jugadores. De hecho, su idea pasa por construir un bloque competitivo apoyado en futbolistas jóvenes y comprometidos. Gavi es un perfil que encaja perfectamente en su modelo, Fermín aporta mucho gol y llegada desde el centro del campo y Casadó es un cumplidor de manual.
Desde la dirección deportiva consideran que estas ventas permitirían afrontar un gran fichaje estratégico en la delantera sin poner en riesgo el fair play financiero. Así, el Barça se prepara para un verano complicado emocionalmente. Ventas dolorosas, pero necesarias, que marcarán el rumbo del proyecto. Y Flick, aunque preferiría evitarlo, ya asume que el futuro pasa por sacrificar talento propio para poder competir al máximo nivel fichando a grandes jugadores que no acaban de salir de la Masía.