El Girona ha sumado una victoria de prestigio después de imponerse al Villarreal en Montilivi (1-0). Los de Míchel han sido superiores sobre el césped y han traducido este dominio en tres puntos de mucho valor contra el tercer clasificado. Un gol en propia portería de Pau Navarro en el tramo final de la primera mitad ha acabado decidiendo un duelo clave para los intereses de los catalanes. Con este triunfo, el Girona llega a los 37 puntos, se sitúa duodécimo en la clasificación, abre brecha con la zona de descenso y, de rebote, mantiene en el horizonte unas plazas europeas que no quedan lejos.
Un Girona superior encuentra premio antes del descanso
El Girona cerraba la jornada en Montilivi contra el Villarreal, un rival exigente, tercer clasificado, en un partido clave para intentar dar un golpe sobre la mesa y alejarse aún más de la zona de descenso. El duelo ha comenzado con mucha igualdad y con una disputa constante por el control del partido. Eso sí, en el minuto 12 ha llegado una muy mala noticia para los de Míchel: Vanat, la referencia ofensiva de los catalanes, ha tenido que pedir el cambio por problemas musculares. A pesar de eso, el Girona no se ha resentido y ha continuado generando sensación de peligro, aunque sin acabar de transformarlo en ocasiones claras.

Con el paso de los minutos, sin embargo, el conjunto gerundense ya se ha hecho dueño del césped. Solo le faltaba traducir esta superioridad al marcador. En el minuto 28, Renato Veiga ha salvado al límite una acción en la que Iván Martín ya se disponía a definir a portería vacía. Acto seguido, Vitor Reis, de cabeza, también ha tenido una buena oportunidad para hacer el primero. El gol se resistía ante un Villarreal incómodo y desdibujado, superado por la buena primera parte de los catalanes. Y cuando todo hacía pensar en el empate al descanso, ha llegado el premio en el añadido: después de un centro de Arnau Martínez, Pau Navarro ha intentado despejar el balón, pero lo ha acabado introduciendo en el fondo de su propia portería (1-0). Ahora sí, media parte con el Girona por delante y con la necesidad de mantener el nivel después del descanso para asegurar tres puntos de mucho valor.
Una segunda parte sólida para ligar un triunfo de mucho peso
El Villarreal, necesitado de ofrecer una versión mucho mejor, ha intentado salir más enchufado en la reanudación. Nada más empezar, Vitor Reis ha sido providencial para negarle el gol a Gerard Moreno. Ha sido un aviso claro. Los groguets buscaban tener más control para intentar traducirlo en ocasiones, algo que no habían conseguido en la primera parte. Pero el Girona no ha renunciado al juego ofensivo, ni mucho menos. En el minuto 59, Luiz Júnior ha hecho una buena estirada para detener el disparo de Abel Ruiz y, en la jugada siguiente, ha vuelto a intervenir para rechazar un remate de Witsel. Los catalanes continuaban cómodos sobre el césped, a pesar de la intención de los visitantes de dar un paso adelante.

A partir de aquí, el partido ha entrado en un punto muerto. El Villarreal no conseguía convertir su dominio en un asedio real hacia el área de Gazzaniga ante un Girona sólido, bien plantado y capaz de conducir el duelo hacia sus intereses. Las posesiones de los visitantes eran estériles y los de Míchel mantenían el control del ritmo sin excesivos sufrimientos. No ha habido tiempo para más. Tres puntos muy importantes y la próxima parada será contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu.