Rodri Hernández terminó escogiendo al Barça después de semanas en las que su nombre estuvo vinculado al Real Madrid, y una de las dudas que pesaron en el proceso habría nacido dentro del propio vestuario blanco. La llegada de Bernardo Silva, antiguo compañero suyo en el Manchester City, no habría ayudado a convencer al mediocentro español de aceptar la propuesta madridista.
Según se explicó en El Chiringuito, como se pudo ver en el Mundial, la relación entre ambos no atraviesa su mejor momento y esa circunstancia habría generado recelos en las dos direcciones. Rodri no veía con entusiasmo volver a compartir vestuario con Bernardo, mientras que el portugués tampoco habría recibido con especial ilusión la posibilidad de reencontrarse con él. Para un fichaje tan importante, el contexto personal terminó contando mucho.
Bernardo Silva añadió una duda inesperada
En lo puramente futbolístico, la convivencia tampoco era automática. Bernardo Silva necesita libertad para recibir entre líneas, moverse hacia zonas interiores y participar constantemente en la construcción. Rodri, por su parte, reclama autoridad para organizar desde la base. Mourinho podía encontrar una fórmula para juntar talento, pero el español quería entrar en un proyecto donde su función estuviera completamente definida desde el primer día.

El Barça ofrecía un escenario diferente. Allí encontraba a Pedri, Lamine Yamal y varios compañeros de la selección, además de un estilo que se aproxima mucho más al fútbol que ha practicado durante años. Hansi Flick le garantizaba el mando del centro del campo y un papel cercano al que tuvo con Guardiola y con España, convirtiéndolo en la referencia alrededor de la cual ordenar al equipo.
El Barça aprovechó todas las dudas
La cuestión de Bernardo no fue necesariamente el motivo principal, pero sí otro elemento dentro de una decisión que terminó inclinándose hacia el Barça. Rodri ya tenía dudas sobre el encaje deportivo en el Madrid y sobre compartir espacio con Tchouaméni. Añadir una relación personal complicada con otro peso pesado recién llegado hizo que la alternativa azulgrana resultara todavía más cómoda.
Finalmente, Rodri rechazó la vía madridista y cerró su incorporación al Barça. Mourinho admitió después que las dudas del jugador también generaron dudas dentro del propio Madrid. En Barcelona, en cambio, encontró un proyecto dispuesto a entregarle responsabilidad inmediata. Bernardo Silva puede convertirse en una gran pieza para el rival, pero su llegada tuvo un efecto inesperado: lejos de acercar a Rodri, habría contribuido a alejarlo. El Barça supo aprovechar ese escenario, acelerar cuando detectó la oportunidad y quedarse con el centrocampista que ambos gigantes querían.