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Lo que mal empieza, mal acaba. Y Uruguay ha sido una gran demostración de ello. El equipo charrúa llegó al trascendental partido contra España en medio de una enorme crisis, después de que trascendiera que algunos pesos pesados del vestuario, como Fede Valverde o Ugarte, se habían enfrentado a Marcelo Bielsa, para poner en duda sus duros entrenamientos y sus planteamientos supuestamente kamikazes. Y salió del terreno de juego totalmente desquiciado, eliminado del torneo, con Fede Valverde molesto por ser sustituido, Muslera sustituido al descanso y Canobbio expulsado por una entrada temeraria a Cubarsí.

El grito Marcelo Bielsa a una periodista

Solo faltaba Bielsa, que en la flash interview a pie de campo demostró que su sobrenombre, el loco, no va mal encaminado. La entrevistadora está dando entrada en directo a la conversación, un tiempo que a Bielsa le parece excesivo, por lo que pierde totalmente los papeles y le grita a la periodista "¡dale de una vez!". A partir de ese momento, la entrevista es muy corta, fruto de las respuestas, casi monosilábicas, del entrenador, que parece pagar la frustración de la eliminación con la periodista. "Yo no he logrado potenciar el poderío que tiene Uruguay en sus jugadores", responde en la primera pregunta, más de análisis.

En la segunda pregunta, el motivo del cambio de Fede Valverde por Viñas, Marcelo afirma. "Busqué que el equipo tuviera más presencia en ataque". Y todavía más escasa es la tercera y última respuesta, a la pregunta de qué había hablado en el descanso con Muslera, el portero uruguayo, que fue sustituido. "Nada". Final de la entrevista. 35 segundos.

Uruguay tiene un problema muy grave

Ahora falta por ver cómo reconduce Uruguay una situación que se intuye muy delicada. Es evidente que Marcelo Bielsa no seguirá en el banquillo de la celeste, pero solo falta ver la edad de los jugadores convocados para este Mundial para apreciar que se viene una gran revolución. La gran mayoría de sus futbolistas llegarán al próximo Mundial por encima de los 30 años, por lo que no queda más remedio que llevar a cabo una profunda revolución y empezar a mirar en las categorías inferiores.

Marcelo Bielsa, en un momento del España - Uruguay / Foto: EFE

A todo ello se añade el problema interno del vestuario, ya que, por mucho que Bielsa sea un entrenador peculiar, no es normal que el núcleo duro de una plantilla que enfrente al seleccionador en las horas previas de un partido trascendental, un mensaje claro y directo al próximo entrenador, que deberá lidiar con una plantilla complicada. La alargada sombra de Tabárez, pues, sigue muy vigente.