El fútbol da vueltas increíbles. Un Espanyol muy serio se ha impuesto al Villarreal en la Cerámica (0-1). Después de la dolorosa eliminación en la Copa y del despido de Manolo González, los pericos se han rehecho con Sergio García en el banquillo y han sumado tres puntos de oro. Un gol de Cabrera en la segunda mitad ha servido para certificar una victoria que saca al equipo de la zona de descenso.
Un Espanyol con personalidad
Semana más que movida en el Espanyol. Después de la eliminación de la Copa, el club anunció la destitución de Manolo González y la contratación de Eder Sarabia. A la espera de que el nuevo técnico coja las riendas del primer equipo, Sergio García ejerce de interino, y la visita a Villarreal se presentaba como la primera oportunidad de los pericos para reaccionar. El entrenador provisional ha apostado por cambios, como la entrada de Alejandro Santiago, que hoy ha debutado con el primer equipo. Desde el pitido inicial, el partido ha sido frenético.

El Espanyol ha dado la cara en la primera mitad. El Villarreal ha dominado y ha llegado más, pero los blanquiazules han contenido bien los ataques y no han concedido muchas ocasiones claras. Los locales han lamentado la lesión de Gerard Moreno y han disfrutado de la mejor oportunidad, pero Fortuño ha negado el gol a Cardona. Al descanso, un Villarreal superior ante un Espanyol combativo y con personalidad.
Cabrera premia la valentía perica
Pero el Espanyol también quería los tres puntos. Nada más empezar la segunda parte, Javi Hernández ha puesto un centro que Roberto ha rematado al fondo de la red. El árbitro, sin embargo, ha anulado el gol a instancias del VAR por una falta previa del delantero. Era un aviso. Los hombres de Iñigo Pérez han respondido con una doble ocasión, pero han sido los pericos quienes se han adelantado en el marcador: gran centro de Bryan Zaragoza que Cabrera ha enganchado de primeras, imposible para Gulácsi (0-1). Muy serio el Espanyol, que, sin un juego brillante, ha mostrado mucha más personalidad que con Manolo González en el banquillo. La mejora es evidente.

El Villarreal ha subido de marcha en la recta final para intentar arrancar, como mínimo, un empate. Los de Iñigo Pérez han acumulado posesión, pero entre la poca clarividencia local en los últimos metros y la concentración del bloque defensivo blanquiazul, no han generado muchas ocasiones claras. Buchanan lo ha intentado en más de una ocasión, y Fortuño ha vuelto a erigirse en salvador de los pericos con un par de intervenciones decisivas. Poca cosa más. El Espanyol ha sabido sufrir, ha cerrado espacios y ha defendido el resultado con orden hasta el último segundo. Pitido final y tres puntos de oro para un Espanyol que, solo unos días después del despido de Manolo González, sale de la zona de descenso y vuelve a ganar, cosa que no hacía desde el 12 de septiembre contra el Osasuna.