El partido de clasificación para el Mundial 2027 femenino entre Ucrania y España continúa en el aire. La fase acaba de empezar y, después del 3-0 contra Islandia en el debut, la selección de Sonia Bermúdez tenía que afrontar la segunda jornada contra Ucrania. El duelo se ha programado en Antalya (Turquía) porque el equipo ucraniano juega en el exilio por el conflicto en su país, pero la actual situación geopolítica en la zona —con el nuevo foco bélico en Oriente Medio— ha elevado la preocupación dentro de la expedición española y ha puesto bajo revisión el desplazamiento.
Dos opciones sobre la mesa: volar o no presentarse
Según ha informado TVE, en la RFEF se contemplan dos escenarios. El primero sería viajar este mismo viernes, un día más tarde de lo previsto, disputar el partido el sábado por la tarde (18.00 h) y regresar la misma noche para reducir al máximo la estancia en el país. La segunda alternativa es la más contundente: no viajar, perder el partido por 0-3 y asumir el riesgo de una sanción deportiva y económica que, según el punto 27.4 de la normativa de la UEFA, podría acabar teniendo consecuencias muy graves para el camino clasificatorio, incluso comprometer la presencia de España en el Mundial 2027.

La UEFA no cede y la RFEF decide con las jugadoras
La Federación, de hecho, ya había intentado ganar margen. La RFEF hizo un requerimiento a la UEFA para aplazar el partido, pero el organismo europeo respondió negativamente y mantuvo el enfrentamiento. En este contexto, la oposición al viaje ha ido creciendo: parte de la expedición y algunos clubes de las internacionales han trasladado a la RFEF su descontento por un desplazamiento que consideran de riesgo. Además, el entorno se ha enrarecido con elementos como cancelaciones de vuelos y avisos sobre seguridad, mientras Turquía ha informado que sistemas de la OTAN instalados en el país habrían abatido un misil sobre su territorio.
Con la decisión aún por tomar, este jueves por la tarde se ha previsto una reunión en Las Rozas entre Rafael Louzán y las jugadoras para valorar los diferentes escenarios. Mientras tanto, España ya ha descartado el plan inicial de volar el jueves y mantiene al grupo en alerta. “Nos dicen que todo está controlado, que es seguro viajar”, ha asegurado Bermúdez, mientras Edna Imade, delantera de la selección, ha remarcado que si la RFEF garantiza que el partido es seguro “tenemos que hacerles caso”. Las próximas horas deben ser determinantes para saber si la selección vuela finalmente a Antalya o si opta por no presentarse y asumir un 0-3 administrativo con el riesgo, también, de hipotecar su futuro en la clasificación. En función de lo que se decida, el combinado español deberá ajustar la logística, el descanso y la preparación de un calendario que apenas comienza y que no admite mucho margen de error.