En el seno del Barça hay consenso con que Roony Bardghji es uno de los jóvenes con más talento que hay ahora mismo en la plantilla. Cada vez que ha tenido oportunidades, el extremo sueco ha demostrado personalidad, desborde y una madurez impropia para su edad. Su rendimiento ha sido alto, incluso en contextos exigentes, y dentro del club nadie duda de su potencial a medio y largo plazo. Sin embargo, la realidad deportiva empieza a pesar más que las buenas sensaciones.
Bardghji ha cumplido cuando se le ha necesitado, pero también ha comprobado que su protagonismo es muy limitado. No es una cuestión de nivel ni de confianza del cuerpo técnico, sino de competencia directa en su puesto, el de extremo derecho. El sueco ocupa una posición muy concreta y ahí hay un nombre que lo condiciona todo. Un futbolista que se ha convertido en indiscutible y que monopoliza minutos, foco mediático y peso ofensivo.
Lamine Yamal, un muro imposible de superar
La irrupción definitiva de Lamine Yamal lo cambia absolutamente todo. El canterano es intocable, juega prácticamente todo y es uno de los pilares del proyecto deportivo del Barça. Comparte posición natural con Roony Bardghji y, salvo sorpresa mayúscula, seguirá siendo la primera opción durante muchos años. En ese escenario, el sueco sabe que sus oportunidades serán residuales y que no podrá salir de su puesto de suplente.
A sus 20 años, Bardghji tiene claro que necesita jugar para crecer. No quiere estancarse ni convertirse en un futbolista de rotación sin más. Considera que el contexto actual no le permite crecer como debería y que seguir en el banquillo, por mucho que el Barça confíe en él, puede frenar su progresión justo en el momento clave de su carrera.
Decisión tomada de cara al mercado de verano
Por ese motivo, el jugador ya ha trasladado su intención de salir del Barça en el próximo mercado de verano. La prioridad es una cesión que le garantice minutos, aunque no se descarta un traspaso si la oferta convence al Barcelona. El club, consciente de la situación, no ve con malos ojos buscar una solución que beneficie a ambas partes, ya que no van a tener parado para siempre a un jugador joven y con proyección.
En los despachos se asume que la competencia con Lamine Yamal es una batalla perdida y que retener a Roony Bardghji sin ofrecerle protagonismo real puede acabar siendo contraproducente. Así pues, el Barça se prepara para un verano en el que uno de sus jóvenes más prometedores podría decir adiós, no por falta de calidad, sino por la sombra alargada de una estrella llamada Lamine Yamal.
