João Cancelo era el primer fichaje que Hansi Flick quería dejar resuelto para el Barça. El portugués terminó la temporada convenciendo por su polivalencia, su experiencia y su capacidad para jugar en los dos laterales, pero la operación se ha enfriado justo cuando parecía más cerca. Es julio, los plazos aprietan y el Al-Hilal no está dispuesto a regalarlo.
El problema no es solo la voluntad del jugador. Cancelo quiere seguir en el Camp Nou y su relación con Simone Inzaghi en Arabia no ayuda a pensar en una continuidad cómoda en Arabia. Pero el club saudí juega sus cartas. Sabe que el Barça lo necesita, que Flick lo ha pedido y no quiere convertir una mala relación en una salida barata.
El Al-Hilal endurece la negociación
En el Barça pensaban que el conflicto con Inzaghi podía acelerar el acuerdo. Si el entrenador no cuenta plenamente con Cancelo, lo lógico parecía abrir la puerta a una venta rápida. Sin embargo, el Al-Hilal ha cambiado el plan. No quiere aparecer como un club presionado por el deseo del futbolista ni por las necesidades económicas azulgranas.

La estrategia saudí es sencilla y pasa por esperar, pedir condiciones favorables y obligar al Barça a moverse. Cancelo tiene una ficha alta, contrato y mercado, por lo que su salida exige una negociación completa. El club azulgrana no puede asumir cualquier precio ni cualquier salario, y esa es precisamente la grieta que amenaza la operación.
Flick empieza a impacientarse
Para Flick, Cancelo debe ser una pieza muy útil desde el primer día. Le ofrece experiencia, soluciones por derecha e izquierda y una salida limpia en partidos donde el Barça necesita laterales precisos con balón. Además, permitía cubrir varios escenarios sin tener que fichar dos jugadores diferentes en pleno verano de mercado culé. Pero el calendario empieza a ser un problema. La pretemporada avanza y el técnico alemán quiere certezas, no carpetas eternas. Si Cancelo no llega pronto, el Barça tendrá que decidir si espera hasta el final o activa una alternativa menos deseada inmediatamente.
Por eso la operación está en un punto delicado. El jugador empuja, Flick insiste y el Barça mantiene el interés, pero el Al-Hilal no cede. Cancelo sigue siendo el objetivo, aunque cada semana sin firma convierte un fichaje que parecía encaminado en una negociación al borde de romperse.