El presente de Marc Márquez sigue generando debate dentro del paddock, especialmente en un comienzo de Mundial en el que el de Cervera no ha sido capaz de sacar a relucir su mejor nivel. Algo que preocupa. Ducati, que conoce de primera mano el rendimiento del piloto, maneja una lectura interna que no coincide del todo con el discurso del propio Marc Márquez.
Hay preocupación, y no es por un tema que sea menor. Porque más allá de resultados puntuales, el problema podría estar en algo mucho más profundo y que puede hacer que Ducati se replantee la continuidad de su piloto estrella.
Ducati detecta limitaciones físicas en Márquez
En este sentido, dentro de Borgo Panigale consideran que el estado físico de Marc Márquez no es el óptimo para competir al máximo nivel de forma sostenida. El foco está, una vez más, en su brazo, una zona que arrastra problemas desde hace tiempo y que sigue condicionando su rendimiento después de la aparatosa caída que tuvo al final del pasado campeonato.

Según esta visión interna, el piloto no puede mantener el 100% durante toda la carrera, especialmente en tandas largas donde la exigencia física es máxima. Esto explicaría por qué, en determinados fines de semana, Márquez muestra destellos de competitividad, pero le cuesta sostener ese nivel hasta el final. Y ahí es donde Ducati ve el verdadero límite del piloto.
Un optimismo que no comparten dentro del equipo
A partir de ahí, aparece una diferencia de percepción. Y es que, mientras que Márquez mantiene un discurso positivo sobre su estado físico y sus opciones, dentro del equipo italiano creen que esa visión es más optimista que realista. No dudan de su talento ni de su capacidad para competir, pero sí de su condición física actual para pelear de tú a tú con los pilotos más fuertes en todas las carreras.
Porque en MotoGP, no basta con estar bien en momentos puntuales, hay que sostener el rendimiento vuelta tras vuelta, carrera tras carrera. De este modo, Ducati entiende que el principal obstáculo de Márquez no es técnico, sino físico. Así pues, el escenario queda claro dentro del equipo. El potencial está ahí, pero el cuerpo no siempre responde al nivel que exige la élite. Y en una categoría donde cada milésima cuenta, esa diferencia puede ser la que separa luchar por victorias o quedarse un paso por detrás.