Joan Laporta se encuentra ante una decisión que puede marcar el mercado del Barça. La ofensiva del Arsenal por Julián Álvarez, unida a la lesión y caída de la alternativa de Eli Junior Kroupi, ha dejado al club sin margen para mantener su primera propuesta. Si quiere cumplir la petición de Hansi Flick, deberá elevar su apuesta hasta los 150 millones de euros.
El Barça había iniciado la operación con una oferta cercana a los 100 millones y confiaba en que la voluntad del argentino ayudara a romper la resistencia del Atlético. Sin embargo, el escenario ha empeorado. El Arsenal dispone de una capacidad económica superior y ha construido una propuesta que obliga a Laporta a reaccionar antes de que Mateu Alemany cierre definitivamente cualquier puerta.
El Arsenal dispara el precio de la operación
La irrupción inglesa cambia por completo la negociación. El Atlético puede recibir una cantidad enorme y, además, encontrar alternativas ofensivas dentro de la propia operación. Frente a ese escenario, el Barça ya no puede esperar que el deseo de Julián sea suficiente. Necesita acompañarlo con una propuesta que resulte difícil de rechazar.

Flick mantiene al argentino como su prioridad absoluta. Considera que su presión, movilidad, capacidad goleadora y facilidad para asociarse encajan con Lamine Yamal, Raphinha y Pedri. Después de perder la opción Kroupi, el técnico no quiere otro plan intermedio ni un delantero que llegue únicamente para completar la plantilla.
Laporta debe asumir un esfuerzo extraordinario
Subir hasta los 150 millones supondría superar el límite que el Barça había marcado al comienzo de la negociación. También obligaría a paralizar otros fichajes, aplazar la llegada de un central y posiblemente acelerar ventas importantes. Pero Flick entiende que el delantero centro condiciona todo su proyecto y que dejar escapar a Julián sería un golpe deportivo.
Laporta debe decidir si mantiene una política prudente o responde con una ofensiva definitiva. La primera oferta ya no basta, Kroupi ha desaparecido como solución inmediata y el Arsenal amenaza con llevarse al objetivo principal. El Barça conserva la ventaja de la voluntad del jugador, pero necesita convertirla en una propuesta competitiva. Para seguir vivo, el club deberá acercarse a los 150 millones y demostrar que Julián no es solamente una prioridad declarada, sino el fichaje por el que está dispuesto a reorganizar todo su verano.