Roberto Fernández tuvo ante la República Checa la oportunidad que llevaba esperando desde que Luis de la Fuente lo incluyó en la convocatoria. El delantero del Espanyol debutó como titular, disputó los 90 minutos y ayudó a España a ganar por 3-1, pero su estreno también dejó una serie de dudas. Se movió bien como referencia ofensiva, fijó a los centrales y dejó algunos balones de cara, aunque durante demasiadas fases del encuentro resultó difícil encontrarlo.
El problema no estuvo tanto en el nivel del propio Roberto como en su encaje con el futbolista que actualmente condiciona todo el ataque español: Lamine Yamal. El extremo del Barça volvió a ser determinante, abrió el marcador y acumuló buena parte del peligro desde la derecha. Roberto, en cambio, participó poco fuera del área y no consiguió establecer una sociedad constante con él.
Lamine necesita movilidad a su alrededor
Roberto es un delantero centro reconocible. Le gusta fijar defensas, atacar el área y utilizar su cuerpo para descargar de espaldas. Él mismo explicó tras el encuentro que estuvo arrastrando centrales hacia dentro y hacia fuera para generar espacios a sus compañeros. Su trabajo fue útil y poco visible en un equipo que generar espacios alrededor de Lamine.
España funciona especialmente bien cuando los jugadores cercanos al extremo azulgrana intercambian posiciones y aparecen constantemente entre líneas. Dani Olmo, Pedri o incluso los interiores pueden acercarse a Lamine y darle paredes rápidas. Roberto ofrece otra cosa: profundidad y presencia dentro del área. Esa diferencia puede hacer que el ataque resulte algo más rígido cuando el partido exige asociaciones cortas.
De la Fuente tiene otras alternativas
Eso no significa que Roberto haya desaprovechado su oportunidad. Rozó el gol, provocó acciones peligrosas y terminó incluso forzando la segunda amarilla de Krejci. Su debut fue competitivo y dejó claro que puede aportar un perfil que España no tiene en abundancia.
Pero De la Fuente tendrá que decidir qué delantero potencia mejor a Lamine. Si busca un nueve que participe mucho más en la elaboración, Roberto puede perder terreno frente a perfiles más móviles. El delantero del Espanyol ha demostrado que puede fijar centrales y atacar el área; ahora necesita demostrar que también puede integrarse en el ecosistema ofensivo que gira alrededor del jugador más desequilibrante de la Roja.
