Deco ha trasladado a Hansi Flick que el plan B para la delantera tampoco está hoy al alcance del Barça. Julián Álvarez sigue siendo el gran deseo, el delantero capaz de cambiar la escala del ataque azulgrana, pero si esa operación no se abre, Eli Junior Kroupi tampoco aparece como una alternativa sencilla. Su agente, Moussa Sissoko, ha enfriado cualquier vínculo con el club catalán.
El matiz es importante porque el Barça había empezado a ver a Kroupi como una solución de futuro. Joven, móvil, con gol y margen para crecer, el atacante francés encajaba en la idea de incorporar un nueve menos caro que Julián, pero con proyección suficiente para competir a medio plazo. Sin embargo, el entorno del jugador ha querido poner el freno antes de que el rumor creciera demasiado.
Kroupi se aleja del Camp Nou
Sissoko ha sido contundente al negar que exista una negociación abierta con el Barça. No ha cerrado la puerta para siempre, pero sí ha dejado claro que, en estos momentos, no hay movimiento real. Esa frase cambia la lectura del mercado, ya que Kroupi puede gustar, puede estar en la agenda, pero no es una operación encaminada ni una vía preparada para activarse de hoy para mañana.
El Tottenham también aparece en la ecuación, lo que complica todavía más el escenario. La Premier League tiene dinero, urgencia y capacidad para adelantarse en este tipo de apuestas jóvenes. Si el Barça no actúa con rapidez, cualquier delantero con proyección termina rodeado de competidores que elevan precio, salario y comisiones. Kroupi no es una excepción en un mercado cada vez más agresivo y caro para fichar talento.
Julián Álvarez sigue siendo el primero
Por eso Flick mantiene a Julián Álvarez como prioridad absoluta. El argentino no sería una promesa, sino un delantero preparado para liderar desde el primer día. Presiona, ataca espacios, se asocia y puede jugar en varios registros. Es exactamente el tipo de atacante que el técnico quiere para subir el nivel competitivo del Barça.
El problema es que, si Julián no llega y Kroupi tampoco se mueve, Deco tendrá que abrir una tercera vía. El Barça no puede quedarse atrapado entre un sueño carísimo y una alternativa que su agente acaba de enfriar. Flick quiere un delantero, pero no uno cualquiera. Quiere una pieza que tenga sitio, sentido y recorrido. Hoy, Kroupi parece más lejos de lo que parecía, y Julián sigue siendo el nombre que marca todo el mercado.
