El curioso método de entrenamiento que usó el Barça con Luis Suárez: boxeo para combatir la delgadez

Luis Suárez Miramontes terminaba de entrenarse con el Barça y todavía tenía pendiente una tarea: pasar media hora golpeando un punching ball en una pequeña habitación. Su entrenador, Ferenc Plattkó, consideraba que necesitaba ganar corpulencia y encontró en el boxeo una forma de intentarlo. El futbolista gallego, que acabaría conquistando el Balón de Oro, no tardó en cuestionar aquel ejercicio que alargaba sus jornadas lejos del balón.

El propio Suárez contó la historia. Recordaba que mantenía una buena relación con sus entrenadores, aunque algunos le habían encargado tareas extrañas. La ocurrencia de Plattkó ocupaba un lugar destacado: lo veía demasiado ligero y quería que desarrollara musculatura a base de puñetazos después del entrenamiento del equipo.

Media hora de golpes después de entrenarse

La escena pertenece al Barça de los años cincuenta, cuando el conjunto azulgrana todavía jugaba en Les Corts. Plattkó dirigió al equipo durante la temporada 1955-1956, en los primeros años de Suárez como barcelonista. El entrenador había identificado una necesidad física, pero la solución elegida no convenció al joven centrocampista. Aquellas sesiones complementarias terminaron convirtiéndose en una rutina que estaba dispuesto a discutir personalmente con el técnico.

Luis Suarez pilota d'or Barça
Luis Suarez pilota d'or Barça

Después de una semana, decidió hablar con él y plantarse. “Yo he venido a jugar al fútbol, no a boxear”, recordó en un testimonio del propio Suárez para los medios del club. La frase resume su reacción ante un método cuya utilidad no veía. Admitía que su físico estaba poco desarrollado, pero entendía que pasar media hora encerrado golpeando aquel aparato no era el camino que necesitaba.

El futbolista que acabaría ganando el Balón de Oro

La anécdota adquiere otra dimensión al observar su trayectoria posterior. Suárez, que llegó al Barça en 1954 procedente del Deportivo, se convirtió en uno de los grandes centrocampistas europeos. En 1960 ganó el Balón de Oro como jugador azulgrana, el primero de la historia del club. Su talento para interpretar el juego terminó situándolo entre las figuras más importantes de aquella generación, antes de marcharse al Inter en 1961.

Así pues, aquel intento de fortalecerlo mediante el boxeo quedó como un recuerdo singular de sus comienzos. Décadas después, Suárez lo seguía contando con una respuesta clara: quería mejorar como futbolista. La pequeña habitación de Les Corts pasó a formar parte de la historia de un jugador que acabaría llevando su talento mucho más lejos.