La situación del Real Madrid empieza a tensarse y uno de los focos apunta directamente a Jude Bellingham. El centrocampista inglés atraviesa un momento delicado, no tanto por una cuestión física, sino por su comportamiento y actitud sobre el terreno de juego. En este contexto, Thibaut Courtois ha decidido dar un paso al frente y trasladar su preocupación directamente a Álvaro Arbeloa, al que le ha reclamado una reacción.

El portero belga considera que la actitud de Bellingham no puede seguir así. Según él, el inglés desconecta con facilidad, no trabaja en defensa y, cuando no está inspirado en ataque, no aporta absolutamente nada al colectivo. Una situación que empieza a generar malestar entre compañeros y que, a juicio de Courtois, requiere decisiones firmes, aunque sean duras.

Courtois pide mano dura y decisiones deportivas

En la conversación mantenida con Arbeloa, Courtois fue claro. No se trata de un problema personal ni de un conflicto directo con Bellingham, sino de una cuestión estrictamente profesional. El belga entiende que nadie puede sentirse intocable y que el rendimiento debe marcar las alineaciones. Si Bellingham no trabaja y no se implica, debe ir al banquillo.

Jude Bellingham Real Madrid
Jude Bellingham Real Madrid

Desde dentro se percibe que el inglés ha bajado mucho su nivel de implicación. Ya no marca diferencias en ataque, llega tarde a las ayudas defensivas y su lenguaje corporal transmite desinterés. Eso, en un equipo como el Real Madrid, no se tolera, y menos aún cuando afecta al equilibrio colectivo como lo hizo en Lisboa, donde Jude jugó a un nivel demasiado bajo.

Arbeloa, ante una decisión clave para el vestuario

Courtois no busca generar un problema mayor, pero sí evitar que la situación empeore. Por eso ha pedido a Arbeloa que actúe de una vez por todas y marque límites. En el vestuario existe la sensación de que a Bellingham se le ha protegido en exceso por su estatus, algo que empieza a pasar factura en el grupo. Algunos jugadores consideran que el equipo juega con uno menos cuando el inglés no está comprometido. Y eso, en partidos de máxima exigencia, se paga caro. La petición del belga es que si Bellingham no responde, el banquillo debe ser una opción.

El Real Madrid entra en un tramo decisivo de la temporada y no hay margen para actitudes pasivas. Courtois lo tiene claro y ya ha movido ficha. Ahora la pelota está en el tejado de Arbeloa, que deberá decidir si protege al jugador o protege al equipo.