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El vestuario del Barça vuelve a recibir con malestar otra salida de un jugador formado en la cantera. Toni Fernández será uno de los jóvenes que abandonen el club este verano después de que Hansi Flick haya dado luz verde a la operación. La decisión no ha gustado nada dentro de una parte del grupo, que empieza a sentir que demasiados futbolistas de La Masia están perdiendo espacio en el proyecto.

El problema ya no se interpreta como un caso aislado. Después de las situaciones de Marc Casadó, Héctor Fort o Alejandro Balde, la marcha de Toni Fernández alimenta la sensación de que el club está priorizando soluciones externas o perfiles más consolidados antes que dar tiempo a los jóvenes. Y eso genera confusión porque durante años el Barça ha defendido la cantera como uno de los pilares de su identidad.

El vestuario no entiende tantas salidas de jóvenes

Toni Fernández era visto como uno de esos futbolistas que podían crecer con paciencia si encontraba minutos y continuidad. Su talento no estaba en duda, pero la competencia y la planificación de Flick han reducido mucho sus opciones. El técnico entiende que no puede retener a jugadores que apenas van a participar y prefiere que salgan antes de frenar su progresión.

Toni Fernández

Sin embargo, dentro del vestuario hay quienes creen que se está actuando demasiado rápido. La sensación es que algunos jóvenes apenas tienen margen para equivocarse antes de ser colocados en el mercado, mientras otros futbolistas más veteranos cuentan con más oportunidades para recuperar su nivel.

Flick mantiene su idea pese al enfado interno

El entrenador alemán no quiere que las decisiones se conviertan en un debate sentimental. Su prioridad es tener una plantilla corta, competitiva y con jugadores que puedan asumir responsabilidades desde ya. Si considera que Toni Fernández no tendrá sitio inmediato, entiende que una salida puede ser beneficiosa para todas las partes. Eso no evita el enfado. Los más jóvenes sienten que el camino hacia el primer equipo se está estrechando y que el mensaje de apostar por La Masia pierde fuerza con cada venta.

La salida de Toni Fernández vuelve así a abrir una discusión incómoda. Flick piensa en rendimiento inmediato, mientras una parte del vestuario reclama más paciencia con la cantera. Y después de varias despedidas durante el mismo verano, la sensación interna es que el Barça está perdiendo demasiados jóvenes antes de saber realmente hasta dónde podían llegar.