El vestuario del Real Madrid hace tiempo que han aflorarado algunas tensiones internas que hasta ahora se mantenían en silencio o que se desconocían. El rendimiento goleador de Kylian Mbappé es incuestionable y sus cifras le sostienen como una de las grandes estrellas del equipo, pero su comportamiento dentro del campo empieza a generar malestar entre algunos de sus compañeros, a los que no les gusta como actúa el galo.
La sensación que se ha instalado es incómoda. Nadie discute su talento ni su capacidad para decidir partidos, pero sí la manera en la que interpreta el juego colectivo. Y uno de los futbolistas que más claramente lo percibe es Jude Bellingham, que ya no oculta su frustración y que ya ha hecho saber que no le gusta como se comporta Mbappé.
Bellingham señala el egoísmo de Mbappé
Según fuentes cercanas, Bellingham está harto de la actitud de Mbappé y no es el único. El centrocampista inglés considera que el francés prioriza su gol y su lucimiento personal por encima de las necesidades del equipo. Una percepción que comparten otros pesos pesados del vestuario.

El reproche no va tanto por lo que hace con balón, donde Mbappé sigue siendo decisivo, a pesar de que le cuesta pasar el balón, sino por lo que no hace cuando el equipo no lo tiene. Y es que Bellingham y varios compañeros consideran que el delantero desconecta en fase defensiva, camina cuando toca presionar y evita esfuerzos. El inglés considera que Mbappé juega para sí mismo, buscando su gloria individual y sus cifras, sin pensar en el colectivo. Esa actitud, entienden, rompe el equilibrio y obliga a otros a multiplicarse para tapar espacios que quedan descubiertos.
Un problema que el vestuario ya percibe
El vestuario asume que Mbappé suma mucho con sus goles, y por eso es indiscutible en el once. Nadie plantea su suplencia ni nada similar. Pero sí que empieza a instalarse la idea de que su egoísmo puede pasar factura en los partidos grandes, donde el esfuerzo marca la diferencia. A Bellingham le molesta ver que Mbappé no siempre acompaña el esfuerzo del grupo, especialmente cuando el equipo sufre sin balón.
La crítica interna es que Mbappé piensa primero en Mbappé. En marcar y nada más, aunque eso implique descolgarse del sistema o no ayudar en tareas defensivas. De momento, el cuerpo técnico intentará gestionar la situación con calma, consciente de la jerarquía del francés. Pero el mensaje de Bellingham no debe pasar desapercibido.