Barça y Real Madrid, dos realidades opuestas antes del Clásico

Barça y Real Madrid llegan al primer Clásico de la temporada en realidades totalmente opuestas. No solo lo reflejan así los seis puntos de diferencia que separan a ambos equipos en la Liga, con el equipo de Hansi Flick como líder invicto, sino también las sensaciones que han transmitido ambos equipos en este primer tramo de temporada. Porque mientras el conjunto azulgrana ha enamorado con un fútbol ofensivo que le ha llevado a marcar 39 goles a favor en solo nueve partidos, el combinado madrileño no encuentra la fórmula para encajar una plantilla que sigue mostrando carencias.

Una única derrota antes del Clásico

El Barça cuenta todos los partidos de la presente temporada por victorias, a excepción del último, en el que cayó en el Parque de los Príncipes contra el París Saint-Germain (4-2), el vigente campeón de la Champions League. El equipo de Hansi Flick compitió durante momentos, pero la pólvora del conjunto francés se acabó imponiendo. Esta derrota, sin embargo, no cambia las cosas. El inicio de campaña del combinado blaugrana es excelso, tanto en la Liga como en Europa. En ambas competiciones, casi todos los enfrentamientos se han resuelto con goleadas a favor de los barceloneses.

Raphinha i Lamine Yamal celebració / Foto: EFE
Raphinha y Lamine Yamal celebran un gol durante esta temporada / Foto: EFE

El Barça ha demostrado ser una máquina de hacer goles. Tanto es así que ha batido el récord como mejor inicio de temporada de la historia del club, tanto por triunfos consecutivos sumados como por goles marcados. Ante este escenario, es imposible ilusionarse. Porque, además, parece que todos los jugadores están enchufados: Lamine Yamal, Raphinha, Pedri, Cubarsí, Fermín... No hay ninguno que desentone, ni siquiera los menos habituales. Y a todo esto hay que sumar la irrupción de otra joya de la Masia, también de la generación de 2007: Xavi Espart, que se consagró en París. La derrota contra el PSG no frenará el optimismo en una afición culé que considera que este Clásico puede ser una oportunidad inmejorable para dar un golpe sobre la mesa en la Liga.

El Real Madrid quiere reivindicarse

En cambio, el Real Madrid es un mar de dudas. Es cierto que encadena cuatro partidos consecutivos ganando, los cuatro después del parón por selecciones, pero el juego del equipo de Mourinho no acaba de convencer. Estuvo a punto de tocar fondo ante la Roma en la Champions, pero tres goles de córner en siete minutos salvaron los muebles. De momento, el técnico portugués todavía no ha podido instalar un once titular fijo y en la Liga ya se ha dejado seis puntos: tres en la derrota que sufrió en el campo del Betis y el otro en el Metropolitano contra el Atlético de Madrid, en el primer derbi madrileño de la temporada.

Mbappé y Güler celebran un gol con el Real Madrid / Foto: Europa Press
Mbappé y Güler celebran un gol con el Real Madrid / Foto: Europa Press

El duelo contra el Atlético estuvo cargado de polémica y supuso la primera gran salida de tono de Mourinho desde su regreso al banquillo del Santiago Bernabéu. De momento, tal como pasó en la primera etapa en el Real Madrid, es un curso movido para el entrenador madrileño. Los dos hombres que más han destacado han sido Mbappé, máximo goleador del equipo a pesar de que continúa recibiendo una infinidad de críticas, sobre todo de aficionados blancos, y Arda Güler.

Mourinho tendrá que tomar decisiones importantes para este Clásico, donde probablemente se verá un Real Madrid defensivo, buscando su oportunidad al contragolpe. No estará Vinícius, una de las decepciones de la temporada, sancionado con cuatro partidos después de ser expulsado contra el Villarreal. Así, todo indica que Diomandé, el fichaje más caro del pasado verano, tendrá minutos importantes. Sea como sea, el Madrid afronta el Clásico con más interrogantes que certezas y con la necesidad de dar un paso adelante para demostrar que puede competir de tú a tú con el Barça. Mourinho tendrá que encontrar la fórmula para frenar al conjunto de Flick y aprovechar sus debilidades si quiere evitar que la distancia entre ambos equipos continúe creciendo.