El Atlético de Madrid quiere resolver el futuro de Julián Álvarez antes de que termine el Mundial. La presión del delantero han convertido la operación en un problema que el club rojiblanco no desea arrastrar durante el verano y tener que resolver a finales de agosto. La cifra que puede desbloquearlo se sitúa alrededor de los 120 millones. Si es que se llegara a cerrar algo.
El Barça prepara una propuesta, aunque todavía inferior a los 150 millones que el Atlético llegó a rechazar por el argentino. En el Metropolitano mantienen públicamente que no quieren venderlo al conjunto azulgrana, pero internamente necesitan saber cuanto antes si el jugador continuará o si deberán acudir al mercado para encontrar un sustituto de garantías.
El Atlético no quiere esperar hasta agosto
La fecha límite estaría ligada al final del Mundial. El Atlético pretende que cualquier posible acuerdo quede encaminado antes de que Julián regrese de la concentración con Argentina. Retrasar la decisión complicaría la pretemporada, reduciría el tiempo disponible para fichar un relevo y aumentaría la tensión entre un futbolista decidido a marcharse y un club que todavía controla su contrato.

Para el Barça, el plazo también obliga a acelerar. Deco necesita liberar masa salarial, cerrar salidas y reunir una cantidad que, al menos, debería situarse entre 120 y 130 millones. Además, deberá convencer al Atlético de aceptar una estructura de pagos asumible. La voluntad del delantero ayuda, pero no elimina una negociación difícil entre dos clubes con relaciones deterioradas.
Julián debe presionar para forzar la negociación
El argentino es la principal baza azulgrana. Ha expresado que una transferencia sería lo mejor para todas las partes y quiere cumplir su sueño, aunque no ha confirmado públicamente su destino. Si mantiene esa postura después del Mundial, el Atlético tendrá que elegir entre retener a un jugador descontento o aceptar una venta histórica.
Según cuentan desde el Atlético, se remiten a que la cláusula continúa siendo de 500 y su discurso es firme y de resistencia total. Sin embargo, el tiempo juega contra todos. El Barça prepara su ofensiva, Julián quiere salir y el Atlético necesita resolver el conflicto antes de que termine el torneo. Esa presión convierte el final del Mundial en la frontera decisiva para saber si el gran fichaje de Flick puede hacerse realidad.