Anthony Gordon empieza a asumir que su situación en el Barça se ha complicado mucho más de lo esperado. El extremo inglés llegó para ser importante y durante sus primeros meses convenció por su trabajo, su presión y su capacidad para asociarse con Lamine Yamal y Raphinha. Sin embargo, el espectacular crecimiento de Karim Adeyemi y el regreso de João Cancelo han cambiado por completo el escenario.
El principal problema de Gordon está en cómo ocupa los espacios. Necesita recibir abierto en la izquierda, atacar desde fuera hacia dentro y tener metros para acelerar. Cancelo, cuando juega como lateral en ese costado, también necesita libertad para aparecer arriba y moverse por zonas interiores. Flick ha comprobado que ambos se pisan demasiado y que el equipo pierde fluidez cuando coinciden.
Cancelo encaja mucho mejor con Adeyemi
Adeyemi ofrece algo diferente al inglés. El alemán puede partir desde la izquierda, pero tiene más facilidad para moverse hacia dentro, intercambiar posiciones y dejar el carril exterior libre para que Cancelo aparezca. Esa complementariedad está gustando mucho a Flick y está siendo una de las razones por las que ambos ganan peso, ya que, por su parte, Espart no lo puede jugar todo.

Además, Adeyemi está atravesando un momento de forma excelente. Ha empezado a decidir partidos, marca diferencias en espacios los aspectos del juego y ofrece una amenaza que Gordon todavía no está consiguiendo igualar porque ese talento solo lo tiene el germano.
Gordon empieza a quedarse sin sitio como titular
Eso deja al inglés en una posición complicada. Si Espart juega como lateral izquierdo, Gordon puede encontrar un contexto más favorable porque el canterano tiende a cerrarse por dentro y deja la banda libre. Pero si Flick apuesta por el talento de Cancelo, Adeyemi parte con ventaja. El problema es que el rendimiento de ambos también pesa. Cancelo está encontrando mejores sensaciones y Adeyemi ha dado un paso adelante que lo acerca cada vez más a la titularidad. Gordon, en cambio, necesita espacio para explotar y en partidos cerrados no siempre consigue marcar diferencias.
Flick sigue valorando su trabajo defensivo y su compromiso, pero ya no puede garantizarle el mismo protagonismo. La competencia ha cambiado y el encaje táctico empieza a ser tan importante como el rendimiento individual. Gordon sabe que tendrá oportunidades, pero también que ahora parte desde atrás. Lamine es intocable en la derecha, Adeyemi gana terreno en la izquierda y Cancelo funciona mejor con el alemán. Para volver a tener peso, el inglés tendrá que demostrar que puede ofrecer algo que el resto no da.