Hansi Flick salió del partido ante el Rayo con dos conclusiones muy claras para la defensa del Barça. La primera es positiva con Xavi Espart ya no puede considerarse una simple alternativa y ha pasado a formar parte del grupo de jugadores intocables para el técnico. La segunda afecta directamente a Jules Koundé, que vuelve a quedar señalado y se mantendrá como suplente mientras no consiga recuperar su mejor nivel.
Espart ha aprovechado cada oportunidad para demostrar que puede sostener el lateral con una madurez impropia de su edad. Flick valora especialmente su inteligencia táctica, la facilidad para interpretar cuándo debe cerrar por dentro y su capacidad para ofrecer una salida limpia desde atrás. Frente al Rayo volvió a confirmar que está preparado para tener continuidad.
Xavi Espart ya es uno de los intocables de Flick
El técnico alemán lleva tiempo destacando sus condiciones y comparándolo con perfiles muy completos por su manera de entender el juego. Espart no necesita vivir pegado a la banda para ser útil. Puede aparecer en zonas interiores, ayudar en la construcción y corregir defensivamente sin perder la posición.

Esa regularidad termina pesando más que cualquier jerarquía previa. Flick considera que sentarlo únicamente para recuperar a otros jugadores sería un error. Si mantiene este nivel, seguirá acumulando titularidades y el resto deberá competir por los minutos que queden disponibles.
Koundé seguirá esperando desde el banquillo
La otra cara de la moneda es Koundé. El francés volvió a dejar dudas ante el Rayo y sigue lejos de la versión que durante mucho tiempo lo convirtió en uno de los defensores más importantes del Barça. Falta de ritmo, imprecisiones y dificultades en algunas acciones defensivas han reducido todavía más su crédito.
Flick no quiere regalarle el puesto por nombre ni por trayectoria. Mientras Espart responda y Eric García siga ofreciendo seguridad, Koundé deberá asumir un papel secundario y trabajar para recuperar terreno. El partido ante el Rayo ha terminado de modificar la jerarquía. Espart entra definitivamente en el grupo de intocables y Koundé se instala en el banquillo. Flick considera que el rendimiento debe mandar por encima de todo y, ahora mismo, la diferencia entre ambos es demasiado evidente como para ignorarla.