Una batalla tras otra, la singular mezcla de sátira política antitrumpista y acción de Paul Thomas Anderson, se ha coronado con seis premios, incluyendo el de mejor película, en la 98.ª edición de los Premios Óscar, celebrada este domingo en el Dolby Theatre de Los Ángeles. Después del golpe sobre la mesa que dio el año pasado el cine independiente con los cinco Oscars para la brillante Anora de Sean Baker, este año la academia de cine de Hollywood ha premiado una película explícita y desacomplejadamente política que carga contra las redadas contra inmigrantes y los centros de detención en Estados Unidos. Precisamente el año en el que el presidente Donald Trump ha lanzado una cacería sin precedentes por las calles del país con grupos armados contra la inmigración irregular. Sin embargo, ha sido en una gala descafeinada en la que los únicos mensajes políticos, por Palestina y contra la guerra en Oriente Medio, los han dejado los españoles Javier Bardem y Oliver Laxe y la directora tunecina Kaouther Ben Hania. La Sirât de laxe, coproducción catalana, aspiraba a dos estatuillas, mejor película internacional y mejor sonido, si bien finalmente se ha ido de vacío.
Ha habido pocas sorpresas esta noche en Los Ángeles. Los pecadores partía con el récord de ser la película con más nominaciones de la historia de los premios Oscar, con dieciséis, pero la clara favorita entre la crítica era Una batalla tras otra, que se ha acabado imponiendo por delante del gótico sureño con giro vampírico de Ryan Coogler, de Marty Supreme y del Frankenstein de Guillermo del Toro, las otras contendientes fuertes. El film ha obtenido seis premios: mejor película, mejor guion adaptado —puesto que está basada en la novela Vineland (1990), de Thomas Pynchon—, mejor edición, mejor casting, mejor director para Paul Thomas Anderson y mejor actor secundario para Sean Penn. En la película, Leonardo DiCaprio interpreta a un antiguo revolucionario de la frontera sur de Estados Unidos, un tanto tragicómico, que se ve obligado a salir de su escondite y desempolvar el fusil para salvar a su hija de un implacable y paródico coronel supremacista blanco interpretado por Sean Penn. Hasta ahora, Una batalla tras otra se había hecho con el Globo de Oro, el Critics Choice Awards y el Bafta y no se ha quedado sin su Oscar.
Finalmente, Los pecadores se van a casa con cuatro premios Oscars: mejor actor para Michael B. Jordan —que se ha impuesto de manera sorpresiva a Timothée Chalamet y su interpretación de un excéntrico jugador de tenis de mesa—, mejor guion original, mejor fotografía para Autumn Durald, la primera mujer en hacerse con este galardón, y mejor banda sonora. Con tres premios se ha quedado la adaptación de Frankenstein de Guillermo del Toro: diseño de vestuario, maquillaje y peluquería y diseño de producción; y, con dos estatuillas, el fenómeno de animación del año, Las guerreras K-Pop, que se ha llevado los de mejor película de animación y mejor canción para Golden. En cuanto a la categoría de mejor película internacional, la noruega Valor sentimental, de Joachim Trier, se ha acabado imponiendo a la coproducción catalana Sirât, a la brasileña El agente secreto, y a Un simple accidente, la película iraní de Jafar Panahi que compite por Francia y que se hizo con la Palma de Oro del festival de Cannes.
Paul Thomas Anderson, siempre celebrado por la crítica y hasta ahora ninguneado por los Oscars, finalmente se ha hecho con la estatuilla a mejor director, por primera vez en su carrera. El director californiano, autor que también escribe sus guiones, ha estado nominado sin éxito en otras tres ocasiones por Pozos de Ambición (2007), El hilo invisible (2017) y Licorice Pizza (2022). También a mejor guión por Boogie Nights (1998), Magnolia (2000) y Puro vicio (2015). Finalmente, lo ha conseguido este 2026 con Una batalla tras otra, imponiéndose a los sobresalientes trabajos de Ryan Coogler en Sinners, Josh Safdie por Marty Supreme, Joachim Trier por Valor sentimental y Chloé Zhao por Hamnet —esta última ya lo ganó en 2020 por Nomadland—.
Jessie Buckley se impone como mejor actriz y Michael B. Jordan da la sorpresa y deja a Timothée Chalamet sin Oscar
En cuanto a las categorías actorales, la sorpresa la ha dado como mejor actor el intérprete afroamericano Michael B. Jordan, conocido por sus papeles en películas de acción como la saga de boxeo Creed o Black Panther de Marvel. Jordan se ha impuesto al favorito, Timothée Chalamet, quien a sus 30 años se ha convertido en el actor más joven desde Marlon Brando en haber sido nominado en hasta tres ocasiones. Sin embargo, un año más que se va de vacío, pese a haber obtenido previamente el premio del sindicato de actores. Michael B. Jordan competía con DiCaprio, Ethan Hawke por Blue Moon, y el brasileño Wagner Moura —conocido por su papel de Pablo Escobar en la serie de Netflix Narcos— por El agente secreto.
En cuanto a mejor actriz, no ha habido sorpresas: la vencedora ha sido la irlandesa Jessie Buckley, que ya ha ganado el Bafta, el SAG y el Globo de Oro por su actuación como Agnes Shakespeare, mujer del dramaturgo, en el drama de época Hamnet, basada en la novela homónima de Maggie O'Farrell. También estaban nominadas Rose Byren por If I Had Legs I'd Kick You, Kate Hudson por Song Sung Blue y la noruega Renate Reinsve por Valor sentimental. Asimismo, Amy Madigan ha dado la sorpresa al ganar el premio a mejor actriz secundaria por su excéntrica malvada en el film de terror Weapons. En la categoría masculina, el premio ha sido finalmente para Sean Penn, que se convierte así en uno de los pocos actores en la historia del cine con tres estatuillas, puesto que ya ganó dos a mejor actor por Mystic River (2003) y Milk (2008).
Javier Bardem pone la nota política con su 'No a la guerra' y Conan O'Brien habla de "tiempos tenebrosos"
Pese al paseo triunfal de Una batalla tras otra, la gala ha sido muy descafeinada en cuanto a mensajes políticos, al inicio del segundo año del mandato de Trump y con toda una nueva guerra en Oriente Medio por la acción del presidente estadounidense contra Irán. El actor español Javier Bardem se ha pronunciado en la ceremonia a favor de una "Palestina libre" y con un rotundo "no a la guerra", mientras presentaba en el escenario la categoría a la mejor película internacional. El actor llevaba en su solapa la misma pegatina de 'No a la guerra' que usó en 2003 por la guerra de Irak y un símbolo de la resistencia palestina. "Hay que aprovechar este altavoz para hablar de las cosas que importan, para las cosas que han creado tanto dolor en el mundo", ha dicho en su llegada a la alfombra roja. "Estamos en las mismas, es otra guerra ilegal, matando gente inocente, basados en mentiras, antes eran armas de destrucción masivas ahora es acabar con un régimen, que no lo han acabado si no lo está radicalizando aún más con esta ofensiva ilegal", ha insistido. También se ha pronunciado sobre el conflicto Oliver Laxe, que en la alfombra roja también se ha acordado de los palestinos.
En lo que respecta a Hollywood, el presentador de esta edición de los Oscars, el cómico Conan O'Brien, ha abierto la ceremonia con una llamada al “optimismo” en estos "tiempos tenebrosos". "Esta noche rendimos tributo, no solo a películas, también a los ideales del arte, la colaboración, la paciencia, fuerza y una de las cualidades más raras estos días: el optimismo", ha planteado el presentador.
Emocionantes homenajes a Rob Reiner, Robert Redford, Robert Duvall, Catherine O'hara y Dianne Keaton
Más allá de los premios, los momentos más emocionantes de la gala han sido los homenajes al director Rob Reiner, asesinado el pasado diciembre junto con su mujer por su hijo, y a la estrella de cine Robert Redford, que falleció en septiembre. Billy Crystal ha hablado de Reiner como una pérdida “inconmensurable” y ha afirmado que sus películas perdurarán toda la vida porque trataban de aquello que nos hace reír y llorar y "sobre aquello a lo que aspiramos todos a ser: mucho mejores, mucho más bondadosos y mucho más divertidos y humanos". Durante las palabras de Crystal, salieron también al escenario algunos de los muchos intérpretes de las películas más reconocidas de Reiner, desde Meg Ryan a Kathe Bates, Demi Moore, Mandy Patinkin, Jerry O'Connell o Cary Elwes.
El recuerdo a Reiner fue el inicio del 'In Memoriam', con el que se recuerda a las personas del mundo del cine que murieron en 2025. Este año los protagonistas han sido Robert Duval, Catherine O'Hara, Dianne Keaton o el gran Robert Redford, entre otros, a quienes se ha recordado entre aplausos. Precisamente, Barbra Streisand ha rendido también un emotivo homenaje a Redford cantando The Way We Were, tema principal de la película homónima que protagonizaron juntos en 1973: Tal como éramos. "Él era brillante (...) defendió la libertad de prensa, protegió el medioambiente e impulsó las nuevas voces", ha dicho la cantante. "La última nota que le mandé a él terminaba con un: Yo también te quiero", ha recordado, muy emocionada.
