Casi treinta años después, El Último de la Fila ha vuelto a actuar en casa. El grupo de Manolo García y Quimi Portet, de 70 y 68 años, respectivamente, ha llenado este domingo por la noche el Estadi Olímpic Lluís Companys. Después del pistoletazo de salida en Fuengirola (Málaga), Barcelona ha sido la segunda parada de la gira de retorno de la banda, que se disolvió en 1998 tras dos décadas de éxito con su reconocible pop-rock. García y Portet han ofrecido un viaje nostálgico por su discografía más querida, ante el ambiente de celebración de un público también veterano que ha rescatado las camisetas de la banda dispuesto a escuchar parte de la banda sonora de su vida. La lluvia, afortunadamente, no ha aguado la fiesta.
Hacia las 20:30 horas, el cielo de Barcelona ya avisaba cubierto de gris sobre Montjuïc cuando Manolo García ha aparecido sobre el escenario con actitud roquera, gafas de sol de aviador, vestido de negro y con un pañuelo al cuello. A su lado, Quimi Portet con una relajada camisa blanca. “Bona nit, veïns i amics de Barcelona”, ha exclamado el músico del Poblenou ante los 56.000 asistentes. El concierto ha arrancado con Huesos y Conflicto armado, dos canciones de cuando la banda aún se llamaba Los Burros, en 1984.
"Llevan toda la semana con el tema del tiempo y va y llueve ahora; ¡que le den morcilla!", ha lanzado García cuando han empezado a caer las primeras gotas y se iban abriendo los paraguas entre el público. Tras lo que ha sonado Mi patria en mis zapatos, mientras que las pantallas gigantes a su espalda anunciaban "Vendo Opel Astra" y mostraban la imagen de unos pollos asados girando. Posteriormente, han interpretado Aviones plateados, El loco de la calle, No me acostumbro, Dios de la lluvia y Soy un accidente.

"Con este concierto hacemos una dedicatoria a la Barcelona de los setenta, donde Quimi y yo hicimos el gamberro y asistimos a una ciudad floreciente de músicos como Lluís Llach, Pau Riba o Sisa; esto va para los músicos que lo hicieron posible", ha clamado Manolo García, pañuelo en mano, tras interpretar La piedra redonda. Con Mar antiguo, el estadio se ha llenado de luces; y con Disneylandia, el músico del Poblenou, subido en un sofá de terciopelo verde, ha bromeado arrastrándose sobre el escenario. Después, han tocado Cuando el mar te tenga, El que canta a su mal espanta, Canta por mí, Llanto de pasión y Lápiz y tinta.
"Llevan toda la semana con el tema del tiempo y va y llueve ahora; que le den morcilla"
García ha anunciado que seguía Sara, canción para su hija, Sara García, que este domingo tocaba la guitarra eléctrica. Después de Lejos de las leyes y Dulces sueños, los artistas se han tomado un breve descanso para "cambiar calzoncillos y dar un trago" y regresar con Ya no danzo al son de los tambores y Los ángeles no tienen hélices. "No aplaudáis, que la primera parte la he hecho como el culo", ha expresado el músico del Poblenou con ironía a sus seguidores.

Concierto en Barcelona de El Último de la Fila / ACN
El plato fuerte ha estado en el tramo final, cuando García y Portet han interpretado Como un burro amarrado en la puerta del baile e Insurrección, coreadas por un público que se las sabía de principio a fin. La guinda de la noche ha sido su particular versión de El rey, del cantautor de rancheras mexicano José Alfredo Jiménez.
Este jueves habrá una nueva dosis de El Último de la Fila en Barcelona y, luego, Quimi Portet y Manolo García llevarán su gira de retorno a una decena de citas por todo el país. La siguiente parada será Roquetas de Mar, en Almería. Después, Madrid, Bilbao, Santiago de Compostela, Avilés, Sevilla y pondrán punto y final con dos noches en València.