La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) ha publicado un decálogo, elaborado por el doctor Miguel A. Martínez Olmos, que trata de ayudar a los ciudadanos a superar las consecuencias de los abusos gastronómicos de la Navidad. La SEEN advierte que, en tres semanas de comilonas, encuentros de trabajo, reuniones familiares y despedidas de amigos, los ciudadanos suelen ganar entre dos y cuatro kilos de peso. Y, esto, obviamente, es negativo para su salud.

Las recomendaciones del doctor Martínez Olmos son las siguientes: 

1. Incluir en el menú todos los grupos de alimentos. “Es importante mantener los criterios de variedad, equilibrio y salud del resto del año”, advierte.

2. Apostar por la dieta mediterránea, ya que, como apunta el experto, “ofrece importantes beneficios para nuestra salud, como la prevención cardiovascular y de ciertos tipos de cáncer, además de ayudar a controlar el peso”.

3. Calidad contra cantidad. “No siempre es necesario que en la mesa navideña domine la opulencia; un menú equilibrado también puede disfrutarse en buena compañía”, dice este especialista.

4. No saltarse el desayuno, aunque nos levantemos tarde. “No podemos ni debemos olvidarnos de desayunar nunca. En los días festivos, después de trasnochar, es posible que retrasemos la toma de alimentos y seamos más comedidos en la cantidad, pero siempre deberíamos tomar lácteos, cereales y fruta”.

5. Mejor pescado que carne. “Se aconseja tomar más raciones de pescado que de carne a la semana, en torno a 5-6 de pescado, y al menos 3 deberían ser de pescado azul”, puntualiza.

6. Equilibrar los excesos con comidas más livianas. “Como especialistas, no recomendamos una comida o cena copiosa. De hecho, lo razonable sería ser mucho más comedidos para que podamos compensar los excesos”.

7. Cocinado sencillo y con aceite de oliva. “Además de intentar huir de las comidas abundantes, la forma de elaboración de los platos debe ser sencilla: asados en su jugo, cocidos, a la plancha o guisos con poca elaboración, utilizando siempre como fuente de grasa el aceite de oliva”.

8. Menús más saludables, con más verduras y legumbres, y fruta de postre. “Las verduras elaboradas de manera sencilla, en forma de cremas, purés, hervidas o en ensaladas, son elementos esenciales en nuestra dieta. Tampoco debemos olvidar las legumbres, los cereales como el arroz, la pasta y el pan; además de los frutos secos, muy nutritivos y ricos en grasas saludables. En el caso de los postres, la fruta debería ser predominante, incluso un lácteo que contenga fruta nos permitiría aportar prebióticos y probióticos”.

9. Los dulces, mejor pocos y de forma ocasional. “No son alimentos fundamentales y no constituyen parte esencial de una alimentación saludable diaria. Se recomienda que su consumo sea ocasional, controlado y conocer su composición nutricional”.

10. Cuidado con los productos light. “Es mejor disfrutar con moderación del producto original, sabiendo lo que hacemos, que tomar cantidades descontroladas de productos light con falsa sensación de seguridad de que es más sano: todo lo que tomamos entra en la cuenta global”.