Uno de los acontecimientos más relevantes de la posguerra, en Barcelona, fue la visita de Heinrich Himmler, el número 3 de la Alemania nacional-socialista. En esa época la vida social de la capital catalana reflejaba, obviamente, la alianza entre el franquismo, el nazismo y el fascismo. Eso se recuerda en el libro Nazis en Barcelona. El esplendor fascista de posguerra (1939-1945), de Mireia Capdevila y Francesc Vilanova. Un libro publicado por L'Avenç con la filosofía de esta revista: ofrecer de forma divulgativa la historia más seria. Y, en este caso, el documentado texto de Mireia Capdevila y Francesc Vilanova, pensado para un público no experto, se combina con una selección fantástica de fotografías.

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Himmler con la Virgen de Montserrat. Pérez de Rozas. AFB.

Detrás de Himmler

La de Himmler sólo fue la primera de una serie de visitas oficiales nazis: llegaron a Barcelona miembros de la Sección Femenina de las Juventudes Hitlerianas, de los grupos deportivos de las Juventudes Hitlerianas y de los grupos musicales de estas (que incluso ofrecieron un concierto en el Palau), así como personalidades destacadas del régimen nazi. Todos estas visitas fueron el pretexto para mostrar la adhesión del régimen franquista al nazismo con numerosos actos públicos. En la ciudad, de forma recurrente, también se organizaron actos de adhesión al nazismo: conciertos, exposiciones... Este libro hace un repaso exhaustivo a todos estos acontecimientos. Y, a pesar del título, también hace mención a la presencia fascista italiana en Barcelona, que tuvo su punto culminante en la visita de Ciano, el yerno de Mussolini, quien recibió un baño de masas en la ciudad. Pero también hubo visitas de unidades militares italianas, de grupos juveniles fascistas y de personalidades del régimen mussoliniano. En cierta manera las autoridades presentaban estos actos como la expiación de la capital catalana por su pasado izquierdista y catalanista (en la Casa de los Italiano sincluso se construyó una cripta en recuerdo de los italianos muertos en el bando fascista en la guerra española).

Más allá del folclore

Los falangistas de Barcelona se volcar en apoyo a la División Azul. Ya no eran sólo declaraciones y gestos amables. Se enviaron varias expediciones de voluntarios que lucharían con los nazis y acabarían involucrados en algunas de las más sangrientas batallas en territorio soviético. También se enviaron trabajadores a Alemania, para reforzar la industria de guerra del Reich. El apoyo era mucho más que una señal. Eran soldados, eran trabajadores, y eran bombas, fusiles, balas...

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Celebración del cumpleaños de Hitler en el Palau de la Música Catalana en 1943. ANC, Solidaridad Nacional, La Prensa.

La otra cara

El libro no olvida que mientras Himmler estaba en Barcelona, judíos, resistentes y soldados aliados huían de los nazis a través de los Pirineos. Algunos serían devueltos (con grandes probabilidades de acabar muertos). Otros iniciarían una peregrinación por campos de concentración, prisiones y residencias, que acabaría con su liberación o con su confinamiento hasta al fin de la guerra. Y finalmente hubo los que, como Walter Benjamin, prefirieron suicidarse antes de ser entregados a los nazis. Más tarde, empezarían a llegar italianos y alemanes a Barcelona.

Campo de batalla propagandístico

El Eje y los aliados combatieron, también, en Barcelona, a través de la propaganda. El apartado final del libro analiza los libros y las revistas que se realizaban en Barcelona sobre la Guerra Mundial. Se da un repaso a los principales comentaristas políticos, a los principales títulos publicados, a la publicidad ofrecida por ellos e, incluso, a los chistes que reproducían. En realidad, la propaganda nazi algún efecto debió tener, porque según consta en el epílogo del libro, en Barcelona hubo muchas muestras de pésame por la muerte de Hitler. Eso sí, aunque la prensa informó de estas muestras, no ofreció fotografías. Empezaba a ocultarse la vinculación de Barcelona con el nazismo; como dijo Agustín de Foxá, el franquismo empezaba a "rehacer una virginidad".

Visión panorámica

El libro de Capdevila y Vilanova no aporta nada esencialmente nuevo, pero constituye un atractivo resumen de los acontecimientos vividos en la ciudad de Barcelona en aquellas fechas. Nos ofrece un amplio repertorio de las actividades nazis y fascistas realizadas en la ciudad. Pero en esta obra lo que predomina es el resumen de acontecimientos, y prácticamente no hay ningún análisis de estos. Al fin, los horrores del nazismo quedan disimulados tras los conciertos, las recepciones oficiales y las exhibiciones gimnásticas. Pese a todo, un libro que constituye un espléndido catálogo de imágenes de la Barcelona hitleriana y que ofrecerá perspectivas muy olvidadas de la ciudad.

 

Fotografía de portada: Exposición del Libro Alemán en el Paraninfo de la Universitat de Barcelona en 1941. Col·lecció Merletti, IEFC.

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