El popular teatro El Molino, ubicado en la avenida Paral·lel de Barcelona, cerrará las puertas de manera indefinida el próximo 30 de junio, después de que la empresa Barcelona Events Musicals (BEM) haya renunciado a la concesión municipal que consiguió en concurso público en 2024. Fuentes de BEM, la misma empresa que organiza el festival Cruïlla, han indicado a la agencia EFE que el cierre responde a los problemas surgidos en los pasados meses por las quejas vecinales. Estas quejas han motivado que se tengan que emprender unas obras de insonorización en el local. Hasta entonces, la sala funcionará como hasta ahora, con apertura los fines de semana, y el último espectáculo será el 27 de junio.
A finales de enero, el Ayuntamiento de Barcelona comunicó a BEM estas deficiencias en la insonorización de la sala y que la necesidad de hacer obras obligaría a cerrar la sala en verano, aunque sin definir ningún período. Además, desde febrero se limitó la actividad musical los fines de semana y hasta las 23 h. Por estas limitaciones horarias, y por la incertidumbre generada a causa de las obras de insonorización, la empresa ha decidido finalmente no terminar el período de concesión y romper el contrato con el Ayuntamiento de Barcelona.
Una sala llena de historia que se remonta al siglo XIX
El popular teatro de Barcelona, mítico para los espectadores de cabaret, se inauguró en 1898. Bautizado en sus orígenes con el nombre de La Pajarera Catalana, después de una reforma en el año 1910 se le cambió el nombre a Petit Moulin Rouge. En el año 1929 se hizo una nueva fachada a medida y se añadieron las aspas de molino rojas que aluden a su nombre, que se mantuvo así hasta el final de la Guerra Civil. Con la instauración de la dictadura, el régimen franquista obligó a castellanizar el nombre y a eliminar la palabra rojo por las connotaciones políticas. El Molino continuó su andadura hasta 1997, en que cerró las puertas por primera vez.
Después de trece años cerrada, la sala reabrió en 2010. Pero la reapertura no fue fácil y, después de un período de incierta gestión por parte de la empresa Ociopuro, que declaró suspensión de pagos, la compró el Ajuntament de Barcelona en 2021. La administración cedió la gestión a BEM en 2024, después de obtener la concesión administrativa en concurso público para un período de cuatro años y desde entonces ha funcionado como una sala de pequeño aforo (250 espectadores), con actuaciones musicales en directo.