Gorizia (zona de administración militar internacional), 15 de septiembre de 1947. Hace 79 años. Un destacamento del ejército aliado, formado por fuerzas británicas y norteamericanas, instalaba un vallado metálico provisional —precedente de un futuro muro de hormigón— que dividiría la ciudad en dos. Gorizia, a veinte kilómetros al norte de las playas de Trieste y en medio del valle del río Isonzo, histórica zona de choque entre la Europa central, oriental y occidental, se anticipaba catorce años a Berlín. El núcleo histórico quedaba asignado a Italia. Pero la estación de ferrocarril y los barrios del este quedaban asignados a Yugoslavia. ¿Por qué Gorizia fue dividida en dos mitades separadas por un muro? ¿Y qué representaría para sus vecinos esta separación forzada?

¿A quién pertenecía Gorizia antes de la partición?
El valle del río Isonzo, que discurre entre los Alpes Julianos y el golfo de Trieste, ha sido, históricamente, una de las principales zonas de disputa de Europa. Desde la Edad Media, ha sido teatro de guerra. Inicialmente, entre bizantinos, ostrogodos, francos y lombardos; posteriormente, entre Venecia, Austria, Hungría y el Imperio otomano y, contemporáneamente, entre Francia, Italia, el Imperio austrohúngaro y Yugoslavia. Gorizia es un paradigma de este escenario de disputas y, desde su fundación (1001), había cambiado de manos varias veces: del Imperio romanogermánico (1001-1508), a la República de Venecia (1508-1509), al archiducado de Austria (1509-1808), al Primer Imperio francés (1808-1813), al Imperio austrohúngaro (1813-1919) y, finalmente, a Italia (desde 1919).
¿Por qué Gorizia había pasado a Italia pocos años antes de la partición?
A la conclusión de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), los ganadores del conflicto redibujaron los límites de Europa. E Italia, que se erigió en potencia ganadora, reclamó completar el mapa del "Irredentismo" (de la "Gran Italia") y situar la frontera norte sobre la cresta del arco formado por los Alpes. En aquel tratado de paz (Saint-Germain-en-Laye, Francia, 1919), la nueva República de Austria, heredera del extinto Imperio austrohúngaro —potencia derrotada en el conflicto—, sería obligada a entregar al Reino de Italia (la República Italiana no se proclamaría hasta 1946) el Trentino (con el Tirol del Sur y la Val Canale), Trieste, la península de Istria y el Friul oriental (el valle del río Isonzo, con Gorizia en su centro).

¿Cómo era, cultural y étnicamente, la población de Gorizia cuando pasó de soberanía austriaca a italiana?
Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Gorizia —por su condición de plaza estratégica— sufriría una importante destrucción y abandono (1914-1918). Pero a la conclusión de la guerra, es seguro que, con el retorno de la población refugiada, se replicaría el mapa cultural y étnico anterior al conflicto. Por lo tanto, y siempre partiendo del censo cronológicamente más cercano (el austriaco de 1910), podemos decir que, sobre un total de 35.000 habitantes para 1919, 15.000 eran de lengua románica (un 45%) —lo que quiere decir que hablaban italiano estándar o las lenguas friulana o véneta—, 12.000 eran de lengua eslava (un 35%) —lo que quiere decir que hablaban esloveno— y los 9.000 restantes (un 20%) eran de lengua germánica —lo que quiere decir que hablaban alemán.
¿La línea divisoria de 1947 quería separar las diferentes comunidades nacionales que vivían en Gorizia?
La respuesta a la pregunta es "sí". En las negociaciones de París (1947), se impuso la llamada "propuesta francesa", que dividía la región con un criterio etnocultural: al este de la línea, los eslavos (incorporados a la Yugoslavia del régimen comunista de Tito), y al oeste, los latinos y los germánicos (encuadrados en la nueva Italia republicana y occidental de la posguerra). Y en Gorizia, se replicaría a escala este criterio: el núcleo histórico (poblado por latinos y germánicos) quedaría en Italia. Y los barrios periféricos y rurales que se extendían por el oeste (poblados por eslavos) serían incorporados a Yugoslavia. Ahora bien, nadie explicó qué criterio se siguió para dividir la solitaria plaza de la estación de Gorizia, ni por qué el edificio de la estación pasó, enteramente, a dominio yugoslavo.

Los temores previos: la Línea Morgan que prefiguraba una separación
La población del valle del río Isonzo y, más concretamente, la sociedad de Gorizia, ya temía ser objeto de una división arbitraria mucho antes de 1947. A finales del conflicto (junio, 1945), los gobiernos aliados acordaron una divisoria que llamarían Línea Morgan y que separaba el territorio en la Zona A (administración británica y norteamericana) y la Zona B (administración yugoslava). En el trazado de aquella primera línea divisoria, Gorizia quedó —enteramente— en la Zona A. Pero la presión del régimen de Tito, que, con el apoyo de la Unión Soviética, ambicionaba incorporar a Yugoslavia todo el valle del Isonzo, con Gorizia, daría sus frutos, con un sustancial desplazamiento de la línea divisoria hacia el oeste: Gorizia parecía "condenada".
¿Qué pasó con los vecinos de Gorizia después de dividir la ciudad con el vallado metálico?
La distribución etnocultural de Gorizia era muy clara, pero las tres comunidades nacionales que formaban la sociedad local no actuaban como compartimentos estancos, sino que los matrimonios mixtos y, por lo tanto, las familias mezcladas eran muy habituales. El vallado metálico inicial (1947) y el muro de hormigón posterior (1950) separarían familias, grupos de amigos, equipos deportivos y plantillas profesionales a un lado y a otro de aquellos dos mundos creados artificialmente. Y la parte que pasaría a Yugoslavia (los antiguos barrios rurales, que representaban el 35% de la población de la ciudad) quedaría tan brutalmente amputada y tan absurdamente desconectada de su matriz que el régimen de Tito tendría que crear una nueva entidad urbana —Nova Gorica— para articularla y cohesionarla.

Una primera separación de casi tres años: del vallado al día de las escobas
Desde que se detuvo el alambrado metálico (15 de septiembre de 1947) hasta que se permitió la primera recuperación del contacto entre las "dos Gorizias" pasaron dos años y once meses. El 13 de agosto de 1950, día que sería llamado "la Domenica delle Scope" (el domingo de las escobas), se abrió la frontera durante unas horas y miles de ciudadanos de los antiguos barrios rurales pasarían al centro de la ciudad para abrazarse con sus familiares, amigos o excompañeros de práctica deportiva o de plantilla de fábrica. Y, según la tradición popular; pasarían, también, para asistir a oficio religioso en la catedral de los santos Hilario y Taciano... ¡y para comprar escobas!, porque, por alguna misteriosa razón, en el lado yugoslavo había escasez de este producto.
Gorizia: el muro que sobrevivió al de Berlín
El muro de Gorizia no solo dividió una ciudad durante los largos años de la Guerra Fría (1947-1991), sino que su existencia trascendería en el tiempo más allá de la desaparición de la Unión Soviética (1991) y de Yugoslavia (1991). Incluso, sobreviviría a su "hermano del norte", el muro de Berlín, derribado en 1989. Y, si bien es cierto que a partir de la independencia de Eslovenia (1991) —el estado que asumiría el control del lado este del muro— se crearía un régimen de paso relativamente transitable para vecinos, también lo es que no sería derribado hasta 2004, coincidiendo con el ingreso esloveno en la Unión Europea... ¡quince años más tarde que su "hermano del norte"!, el muro de Berlín, y trece años después de la disolución de la Unión Soviética y de Yugoslavia.
